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domingo, 29 de septiembre de 2013

Los barrancos de Arguisal

  En este nuevo post sobre los trabajos de hidrología realizados en la ribera del Río Gállego abordaremos los diferentes cauces existentes en el entorno del pueblo de Arguisal, aguas abajo del pueblo de Escuer. La necesidad de la realización de estos trabajos hay que buscarla, al igual que para los cauces ya descritos hasta ahora, en el fuerte carácter torrencial de los mismos debido principalmente a los avanzados procesos erosivos existentes en distintos puntos de sus cabeceras o tramos intermedios. También, en las consecuencias negativas que dicha erosión producía sobre alguna infraestructura pública como era en este caso la carretera que llevaba a Biescas y al Valle de Tena o incluso el riesgo para alguna casa de Arguisal.
   La primera reseña sobre estos trabajos se remonta a 1923. Se trata de una nota muy escueta dentro de un artículo aparecido en la Revista Montes que decía lo siguiente: “Aparte de la defensa del pueblo, el Arguisal amenaza una parte importante de la vega del Gállego y la misma carretera que interrumpía el Arás. Los daños que en esta vía pública causó hasta el día este torrente han sido menores, en apariencia al menos, que los causados por el Arás, porque es torrente de menos cuenca y de más reciente formación” (1). Poca información nos aporta esta cita aunque ya deja entrever que el pueblo de Arguisal corría peligro y debía ser defendido. A pesar de la reducida cuenca de captación de este cauce, su trazado discurría muy próximo al pueblo por lo que los vecinos ya habían dado la voz de alarma tras comprobar la capacidad erosiva en diferentes crecidas. De hecho las fotos antiguas localizadas (2) nos demuestran que para 1913 ya habían comenzado los trabajos de hidrología en este cauce, los cuales consistieron en la canalización de un corto tramo del mismo. Esos trabajos continuaron en 1914 con la canalización de un nuevo tramo que incluyó la construcción de al menos dos pequeños diques. En 1916 los trabajos afectaron a otro tramo y consistieron en la construcción de otros dos diques de unos tres metros de altura cada uno.  
Aspecto de las obras en el cauce del Bco. Arguisal hacia 1913. Foto: Archivo Cartagra

Otra vista de las obras sobre seguramente el Barranco Arguisal en 1914. Foto: Archivo Cartagra
  A falta de documentos que nos describan con más detalle la ubicación y el tipo de obras, deberemos una vez más guiarnos por las fotografías localizadas. Así sabemos que para 1926 se construyó otro dique de mampostería hidráulica y que por encima del mismo se canalizó un tramo de unos cien metros escasos. Al año siguiente, en 1927, se construyó un nuevo dique cauce arriba del anterior.
 Trabajos de corrección realizados en diferentes años sobre el cauce del Bco. Arguisal. El dique nº 3 fue construído en 1926 mientras que el marcado con el nº 4 se construyó en 1927. Foto: Archivo Cartagra
  Tampoco se ha podido concretar la fecha, pero aproximadamente entre 1930-35 se intervino en un nuevo tramo de su cauce. Así fue como se realizó una nueva canalización justo por encima de la carretera que comunica Sabiñánigo con Biescas. Esta fue una obra vital pues con su ejecución se evitaron los habituales cortes de esta vía debido a los desbordamientos del Bco. Arguisal y a los numerosos arrastres de áridos que traían consigo. Estos, al igual que sucedía con el Barranco Arás, en más de una ocasión implicaban el corte al tráfico rodado de esa carretera.

            Canalización del tramo final del Bco. Arguisal para evitar aportes de áridos a la carretera que une Sabiñánigo con Biescas, hacia 1935.
                                                                                          Foto: Archivo Cartagra
A la izquierda de la imagen y semioculta por la vegetación se encuentra la canalización que se muestra en la anterior imagen. Foto: Archivo Cartagra
    Antes de concluir con este cauce es obligatorio hacer varias consideraciones importantes. El pueblo de Arguisal se encuentra flanqueado por dos barrancos diferentes y sobre ambos se efectuaron trabajos de corrección hidrológico forestal. El situado al sur del pueblo es el conocido como Barranco de Arguisal mientras que el situado al norte se denomina como Barraco de la Fuente. Sólo se han podido que localizar las fotografías sueltas que acompañan este post (2) y hasta ahora no se ha encontrado ningún documento escrito o proyecto que permita aclarar qué diques se construyeron en uno u otro cauce. Las fotografías datadas en 1913 y 1914 no permiten distinguir sobre cual de los dos cauces se asientan. La de 1916 muestra casi con toda seguridad el Barranco Arguisal. Según la dumentación antigua consultada para otros barrancos de la zona se sabe que sobre este cauce se actuó unos años después de comenzar las obras en el Bco. Arás. Así pues, en función de las fechas señaladas, es muy posible que estas dos fotos representen obras realizadas en esos momentos sobre el Barranco Arguisal. Hay que señalar además la dificultad añadida que supone intentar identificar estos diques fotografía en mano. Resulta que todos estos diques fueron reconstruidos o bien recrecidos en fechas indeterminadas por lo que su morfología cambió considerablemente.
                      Trabajadores en plena faena durante las obras de corrección del Bco. Arguisal en 1916.                                 Foto: Archivo Cartagra
      De los diques contruídos en el Barranco de la Fuente es muy posible que no aparezcan en ninguna de las fotografías localizadas. En él hay al menos un par de diques que confirman lo dicho hasta ahora pues presentan también signos evidentes de haber sido recrecidos en algún momento. No hay unanimidad entra los vecinos de Arguisal a la hora de fijar la fecha de los recrecimientos si bien esta puede fijarse de 1971 en adelante. De la numerosa documentación que he consultado sobre el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) no he encontrado ningún expediente sobre tales obras de recrecimiento. Esto me invita a pensar que esos trabajos se realizaran durante los primeros años de existencia del organismo que sustituyó al anterior y que se denominó ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza).
Dique y contradique en el Bco. de la Fuente. Foto: Archivo Cartagra

      Pero aún nos queda otro barranco sobre el que hablar. Entre los pueblos de Arguisal y Escuer hay otro cauce sobre el que también se ralizaron obras de corrección hidrológico forestal. Este hace a su vez de huega entre los dos pueblos anteriores, se le conoce como Barranco Millarones aunque algún mapa de la époco también lo denomina Bco. de la Huega. En él podemos observar hasta tres diques consecutivos. El más grande de ellos también presenta rasgos evidentes de haber sido recrecido en su momento. 
        Dique y contradique en el Bco. Millarones.
Foto: Archivo Cartagra
Dique en el Bco. Arguisal junto a la carretera de
acceso a Arguisal. Foto: Archivo Cartagra
      En la actualidad los diques existentes tanto en el Barranco Arguisal, en el Barranco de la Fuente como en el Barraco Millarones, están totalmente integrados sobre el terreno y permanecen semiocultos por la vegetación que ha crecido de forma inexorable estos años. Muchos de los muretes y canalizaciones apenas se pueden distinguir entre la maraña de barzas, gabarderas y otras matas. Desde el mismo momento de su construcción, todos estos diques han cumplido de forma impecable con la función para la que en su día fueron diseñados y han contenido de forma eficaz cuantos arrastres les han llegado. La mejor forma se confirmar esta eficacia ha sido la comprobación de que casi todos ellos fueron recrecidos años después tras quedar colmatados por los áridos retenidos. Hay que señalar por último que una gran parte de la culpa del buen comportamiento de estos diques hay que buscarlo también en las repoblaciones forestales que en su día realizó el PFE sobre la cabecera de estos barrancos. Así es como el paraje de Lacunas se presenta en la actualidad totalmente cubierto por un espeso bosque de pino silvestre. Si comparamos la foto inferior con la incluida a mitad de este post, datada hacia 1935, podremos comprobar el aspecto de este paraje antes y después.
Ubicación espacial de dos de los tres barrancos aquí tratados con respecto al pueblo de Arguisal. Foto: Archivo Cartagra

Bibliografía y fuentes:
(1)  Revista Montes, nº 1088; Madrid, 1923.
(2)  Archivo Servicio Provincial Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Huesca.





















lunes, 23 de septiembre de 2013

El Barranco Escuer



Hasta ahora hemos descrito los trabajos de hidrología más importantes realizados en la ribera del río Gállego, los cuales coincidieron con los cauces del Bco. Arás y del Bco. Arratiecho. Aunque de menor entidad, hay otros afluentes del Gállego sobre los que también se ejecutaron trabajos de corrección. Algunos de estos trabajos se realizaron durante la existencia de la ya mentada 6ª División Hidrológico-Forestal. Otros realizados unos cuantos años más tarde corrieron ya a cargo de un nuevo organismo. Me estoy refiriendo al Patrimonio Forestal del Estado (PFE), creado en marzo de 1941, el cual vino a sustituir a la 6ª DHF. En una futura entrada hablaré largo y tendido de este nuevo organismo pues su labor en la provincia de Huesca fue más que considerable tanto por la envergadura de los trabajos acometidos como por la prolongación en el tiempo de los mismos.

Portada del proyecto redactado por Genaro Brun.
en 1935. Foto: Archivo Cartagra
 Todos los cauces citados en anteriores entradas más otros que se incluirán próximos post,  quedaron incluidos en un completo estudio que abarcó toda la cuenca del Río Gállego. Ese documento fue redactado por Pedro Ayerbe y fechado un 25 de noviembre de 1902. El conjunto de esta cuenca según sus cálculos abarcaba unos 1.700 km² los cuales dividió en 12 Secciones compuestas a su vez de un número variable de Perímetros (1). Aunque no sería hasta 1935 cuado este cauce dispusiera de un proyecto específico para el Barranco de Escuer el cual fue redactado por el ingeniero Genaro Brun Arqué. Si bien, aquél proyecto no fue aprobado por el Ministerio de Agricultura hasta el 1 de marzo de 1940. Hasta ese momento, la 6ª División Hidrológico Forestal trabajó en este cauce a base de propuestas anuales. 


 Su cauce tiene 2.750 m de longitud mientras que su cuenca abarca 357 Ha y según una publicación de la época “Es uno de los torrentes que muestra de manera más patente los desastrosos efectos que produce la denudación en los terrenos margosos. Únicamente la lucha por la existencia, la satisfacción de la primera necesidad y la ignorancia, por no llamarla egoísmo, del presente, pudo inducir a los vecinos del citado pueblo a roturar casi totalmente la cuenca de recepción del torrente”. Debido a aquella situación, este cauce fue en su momento tan activo como cualquier otro de la zona. De las consecuencias de la falta de vegetación en su cabecera habla una nueva cita: “El cono de deyección, no menos importante que el del Torrente Arás, ocasiona análogos accidentes en la carretera, que queda destruida e intransitable en cada avenida. Y como ambos conos distan entre sí pocos metros, se ha dado repetidas veces el caso de que, después de atravesar con dificultades el cono del Escuer, esté infranqueable el Torrente Arás, y, al tratar de retroceder, no haber posibilidad de atravesar nuevamente el Escuer, por haber aumentado la crecida.” (1).

Ubicación prevista para el nuevo. Foto: Cartagra


El lamentable estado de su cabecera permitió que la erosión actuara de forma intensa sobre ella. Parece ser que los arrastres derivados de la misma favorecieron que en varios puntos de su cabecera, el lecho de desagüe quedara soterrado. Eso permitió que la corriente principal buscara un nuevo paso y lo hiciera más hacia la ladera izquierda y bastante próxima al pueblo de Escuer (2). El propio Tomás Ayerbe describió aquella situación en las páginas de la Revista Montes en los siguientes términos: “Resultado de tal proceso de destrucción: desaparición de casi la totalidad del arbolado del monte y de los cultivos, que han tenido que ser abandonados; aterramiento de la mayor parte de la vega, y amenazado tan seriamente el poblado, que, en evitación de una catástrofe, se dispone el vecindario en masa a abandonarlo y a emplazarlo de nuevo en una parte del lecho de deyección, garantizado de todo peligro por los trabajos de corrección a realizar… De no existir el servicio hidrológico-forestal, que bien merece el calificativo de providencial, el pueblo de Escuer desaparecería y sus moradores tendrían que buscar en la emigración su necesario sustento” (3).

Durante la primera fase de los trabajos que se ejecutaron en este cauce fue cuando el ingeniero Ayerbe consideró necesario disponer de una infraestructura mínima para poder acometer con más garantías los trabajos de corrección de este cauce. Eso supuso según su criterio la necesidad de contar con un vivero en las proximidades así como una casa forestal en la que viviera al menos un guarda. Él habría de ser el encargado de la vigilancia y control tanto de las obras como del monte, y así mismo, también del funcionamiento del vivero que fue dedicado a San Francisco de Asís, patrono de los forestales.
 Construcción de la casa forestal de Escuer y del vivero de San Francisco hacia 1910. Colección Tomás Ayerbe
La casa forestal de Escuer en la actualidad está cerrada y en su vivero hace años que no se produce planta. 
     Foto: Archivo Cartagra




Según continuó relatando el propio Ayerbe, todos los vecinos de Escuer estaban convencidos de la peligrosa situación en la que se encontraban un buen número de casas de este pueblo. Parece ser que ante la inminencia de algún derrumbe, los vecinos estaban dispuestos a que tanto los terrenos sobre los que se asentaba el pueblo como los escasos campos de cultivo que poseían, fueran declarados como “patrimonio comunal”, lo cual habría de facilitar sobremanera la ejecución de los trabajos hidrológicos, especialmente los de la repoblación forestal de su cuenca. Como contrapartida, la 6ª DHF se comprometió a elaborar los planos del nuevo pueblo de Escuer que se pensaba construir cauce abajo y no muy lejos de la orilla del Río Gállego. Los vecinos solicitaron más ayudas a la administración forestal pues parece que no contaban con suficientes recursos: “La mayor dificultad que para la solución del problema se presentaba al vecindario era la de lograr siquiera fuera un pequeño auxilio para la construcción de sus nuevas viviendas; pero esta incógnita también ha sido despejada con alguna aproximación, dado que no se trata de construir palacios, sino humildísimas casas, con notorio beneficio para los vecinos y para el Estado” (3). Una nueva referencia a aquella situación nos cuenta que para finales de 1923 ya había varias casas abandonadas en Escuer y otras “agrietadas y desmoronándose” (4).

Aspecto actual del conjunto de la cuenca del Bco. Escuer en el que se aprecia perfectamente el cono de deyección (delimitado por líneas rojas) y la ubicación de los dos núcleos. Foto: Archivo Cartagra
 La aproximación a la que se refirió Ayerbe será explicada a continuación. Los ingenieros de la 6ª DHF se dieron cuenta que en la cabecera de la cuenca no había canteras de las que extraer buenas piedras para emplearlas en la construcción de los diques previstos. Parece ser que con la acumulada en el propio lecho del Bco. Escuer era insuficiente por lo que la única solución pasaba por subirla con caballerías nada menos que desde el cono de deyección de este cauce. El propio Ayerbe tuvo clara la inviabilidad de aquella opción: “…y subida a los emplazamientos -de los diques- a lomo, por no existir camino carretero ni ser económicamente práctico el construirlo. El transporte en tales condiciones sería costosísimo y poco menos que imposible de realizar” (3). Al mismo tiempo, los vecinos de Escuer se encontraron con otro problema para construir sus nuevas casas. En un primer momento se habían planteado deshacer sus casas originales y bajarse la piedra hasta el nuevo emplazamiento del pueblo y usarla para las nuevas casas. Aquel planteamiento suponía también un esfuerzo en tiempo y esfuerzo que se antojaba inviable.

Dique de cierre original construído hacia 1920. Foto: Archivo Cartagra
El mismo dique en la actualidad. Obsérvese como en su día fue recrecido a partir de la cota del vertedero de aguas debido muy posiblemente a la colmatación del mismo. Foto: Archivo Cartagra
Debió ser el propio Tomás Ayerbe quien propuso a los vecinos una opción que podría beneficiar a todas las partes. En vez de describirla recuperaré textualmente el párrafo donde quedó expuesta “La solución, por consiguiente, está en adquirir para los trabajos de corrección en la cuenca la piedra de las casas del actual pueblo, de las que los vecinos no utilizarán más que las maderas y material de las cubiertas aprovechable; piedra que están dispuestos a ceder a muy bajo precio. El importe de ellas les suministra recursos para sus obras, y el Estado economizará una respetable cantidad, por el notablemente menor coste del repetido material al pie de los emplazamientos de las correcciones a construirVéase con qué relativa facilidad un pueblo llamado a desaparecer se erguirá de nueva planta y contará con monte y vega suficiente a llenar sus necesidades” (3). Aquella propuesta fue finalmente aceptada y los vecinos comenzaron a extraer toda la piedra necesaria del mismo cono de deyección del Bco. Escuer, muy cerca del emplazamiento escogido para el nuevo pueblo. Cabe señalar aquí también que el Estado, tal y como reconociño este ingeniero, ya tenía calcula la forma de resarcirse de parte de esos gastos, mediante los impuestos de contribución que aplicaría a las 800 Ha que suponía la totalidad del monte de Escuer así como otras 100 Ha de campos de cultivo.

Aspecto de los trabajos de corrección poco después de su conclusión. Foto: Archivo Cartagra
Vista actual del mismo lugar de la anterior foto donde se aprecia como la vegetación cubre la mayoría de los muros y hasta el dique de consolidación del fondo del barranco. Foto: Archivo Cartagra
Pero como ya se dijo al principio de este post, el proyecto definitivo y específico para este barranco no se aprobó hasta marzo de 1940. El ingeniero Genaro Brun calculó para su ejecución un montante total que ascendió a 1.460.882,86 Pts. Esa cifra la desglosó del siguiente modo: trabajos de repoblación: 96.931,96 Pts; trabajos de corrección: 1.219.566,18 Pts; trabajos auxiliares: 12.750 Pts y gastos generales: 131.634,72 Pts.

Dame coiffe o señorita en formación en el tramo 
medio del Bco. Escuer. Foto: Archivo Cartagra
Los trabajos forestales consistieron en la plantación de resinosas en unas 195 Ha de su cuenca. Otras 100 Ha estaban ocupadas por pastizales, zonas aisladas de arbolado, el pueblo y caminos. La plantación, según el proyecto, debía hacerse con una densidad de 2.500 hoyas por hectárea. Además el proyecto decía que: "Las 13,43 hectáreas de laderas erosionadas y el cono de deyección de 53,48 hectáreas, se consolidarán con especies rústicas de gran raigambre y rápido crecimiento tales como salix, abedul, acacias, etc. Los trabajos de corrección contemplados fueron la construcción de muretes de mampostería siguiendo las curvas de nivel y gaviones, intercalando entre ellos enfaginados nada menos que hasta 35 km. En la zona de la garganta se consideró que lo más conveniente era construir varios diques de consolidación. Entre los 9 diques de primer órden y un número indeterminado de diques secundarios sumaban un total de 28.000 metros cúbicos de mampostería hidráulica. A esa cifra había que añadir otros 18.000 más entre gaviones y muros. Dentro de los trabajos auxiliares se contempló la construcción de hasta 6 km de sendas de un metro de anchura así como un albergue donde guardar herramientas, material o poderse guarecer los propios obreros. Dejó para último momento, una vez construidos los diques y comprobada su efectividad, la necesidad de llegar aconstruir una canalización de este cauce dentro de su cono de deyección (5).

Dique de consolidación en el tramo rmedio 
del Bco. Escuer. Foto: Archivo Cartagra

Una nueva justificación de la necesidad de intervenir sobre este cauce la encontramos en la propia memoria de este proyecto: “Es por tanto tan necesaria la corrección del Escuer como la del Arás que deben llevarse conjunta y rápidamente a fin de evitar se prolongue la situación actual de abandono y de peligro en la circulación de una vía tan importante como el camino a Francia”. Parece ser que los cortes en aquella carretera habían ocasionado numerosas quejas por parte de diferentes ayuntamientos y de la Sociedad de Turismo. Como consecuencia de lo descrito hasta ahora, sobre este cauce ya se había intervenido aun sin contar con un proyecto que abarcara toda su cuenca. Esto se hizo necesario pues según este ingeniero la erosión afectaba a  nada menos que 13,43 Ha, principalmente en su tramo medio más estrecho. Por este motivo se construyeron dos diques diferentes en su cauce hacia 1925 y unos años más tarde fue necesario recrecerlos y consolidarlos pues presentaban deterioros importantes (5). Llama la atención que en ningún punto de este proyecto se vuelve a hacer referencia sobre el riesgo de derrumbe de algunas construcciones del pueblo original de Escuer. Cabe interpretar pues que los primeros trabajos realizados hacia 1920-25 debieron servir al menos para contener la situación. Es muy posible también que las casas que más riesgo de desmoronamiento corrían fueran las primeras que se echaran abajo para aprovechar su piedra en la construcción de esos dos primeros diques.

 Ubicación de Escuer Alto con respecto a las 
zonas erosionadas. Foto: Archivo Cartagra


Tras la construcción sobre su cauce del primer dique con su respectivo contradique, el cual se ubicó a la salida del tramo más angosto de este barranco, el problema de los desbordamientos y el consecuente corte de la carretera que subía a Biescas y Valle de Tena debió quedar corregido definitivamente. Además de este dique de cierre, la 6ª DHF construyó algún dique más de primer orden aunque no se ha podido concretar su ubicación en la documentación consultada. Debieron ser seguramente restricciones presupuestarias las que acabaron imposibilitado la construcción de todas las obras previstas. Al final el número de diques previstos se redujo al igual que los muros, gaviones y enfaginados que se redujeron significativamente.
 
 La labor emprendida por ese organismo fue continuada por el Patrimonio Forestal del Estado y posteriormente por el ICONA. Entre todos ellos construyeron hasta diez diques de diferentes dimensiones y en distintas ubicaciones gracias a los cuales este cauce en la actualidad está totalmente corregido. Alguno de esos diques está prácticamente colmatado por los áridos que ha ido reteniendo en sucesivas avenidas. Otros todavía tienen capacidad suficiente antes de ser rellenados.

Hoy en día, transcurridos más de setenta y cinco años desde que el antiguo pueblo de Escuer fuera abandonado, este asiste desde hace no mucho tiempo a un proceso de rejuvenecimiento pues en los últimos años se han rehabilitado varias construcciones antiguas a modo de segunda residencia. Si alguien se anima a visitar el emplazamiento de Escuer Alto que es como se le conoce en la actualidad, le recomiendo que preste especial atención a una cosa. Debe mirar con detenimiento sobre la orilla izquierda el gran corte que presenta la ladera compuesta de flysh, un material que se disgrega muy fácilmente por la acción del agua. Así pues, viendo in situ la ladera erosionada y la estrecha garganta, uno puede hacerse un poco mejor idea de lo que es capaz el agua y como esta ha ido horadando poco a poco en busca del cauce al cual tributa su caudal, el Río Gállego.

Aspecto de los últimos diques construídos en la cabecera con hormigón armado por el ICONA.     
               Foto: Archivo Cartagra



(1): Reseña de los trabajos realizados por la División Hidrológico-Forestal de la Cuenca Inferior del Ebro y Pirineos Orientales en 1902, 1903 y 1904; Javier de Ferrer Lloret y José Reig Paláu; Madrid, 1905.

(2): Me estoy refiriendo al que actualmente se conoce como Escuer Alto el cual fue abandonado.

(3): Revista Montes, nº 1.077; Madrid, 1922.

(4): Revista Montes, nº 1.088; Madrid 1923.

(5): Archivo del Servicio Provincial de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Huesca

domingo, 15 de septiembre de 2013

El Barranco de Arratiecho

        Pero a pesar de todos los trabajos y esfuerzos realizados a lo largo del cauce del Bco. Arás, el que tiene los honores de haber sido el primer cauce sobre el que se realizaron trabajos de corrección, fue otro. En la ribera del río Gállego fue el cauce del Barranco de Arratiecho donde el personal de la 6ª División Hidrológico-Forestal actuó por primera vez. Al igual que los trabajos referidos en la anterior entrada realizados sobre la cuenca del Bco. Arás, estos también fueron proyectados y dirigidos por el ingeniero de montes aragonés Pedro Ayerbe. Como veremos a lo largo de posteriores entradas, la capacidad de interpretación del terreno de este hombre y sus avanzados conocimientos de las técnicas forestales, hicieron posible que los proyectos por él diseñados, además de conseguir llevarlos a la práctica, se han mostrado  muy eficientes a lo largo de los años.
Desbordamiento del Bco. Arratiecho hacia 1905 como consecuencia de una crecida afectando a campos.
Foto: Colección Tomás Ayerbe
       Los trabajos en este cauce comenzaron en 1904 con un presupuesto previsto de 31.149,42 Pts aunque a última hora esa cantidad se vió reducida hasta 29.516,40 Pts. Con esa cantidad se acometió la construcción de diferentes diques así como la repoblación de una superficie indeterminada. Para facilitar los trabajos  de encauzamiento y canalización su cauce fue dividido en tres tramos diferentes. Como dato curioso y para que nos hagamos una idea, el coste de uno de los diques construídos con un volúmen de 112 metros cúbicos fué de 2.339,23 Pts, es decir, a 20,89 Pts el metro (1). 

Caseta de herramientas en el vivero de Arratiecho 
hacia 1910. Foto: Colección T. Ayerbe

Al ser la primera vez que se abordaba desde ese organismo una actuación seria de hidrología forestal, aquellos trabajos costaron, si cabe, todavía un poco más que los realizados posteriormente. La ejecución de los mismos fue considerada por los técnicos y los políticos del momento como de máxima urgencia. Las periódicas crecidas acompañadas de respectivos desbordamientos ponían continuamente en jaque la persistencia como tal de la fértil huerta de Biescas. Como no podía ser de otra forma al tratarse de un cauce con un marcado carácter torrencial, los desbordamientos del mismo iban por lo general acompañados de avenidas y fruto de las mismas los áridos terminaban cubriendo parte de esas magníficas tierras de cultivo. Pero aquellas crecidas cada vez más habituales implicaron un nuevo daño directo. La carretera que comunicaba Biescas con la próxima localidad de Gavín, atravesaba peligrosamente el cono de deyección de este barranco por su parte superior. Eso suponía que cada vez que se producía un episodio de aquellos dicha carretera quedara también cortada al tráfico rodado.
Pero como sucede en cualquier inicio, la ausencia de una infraestructura mínima para ejecutar aquellos trabajos supuso una dificultad añadida para conseguir los objetivos propuestos. Lo primero que se debió acometer fue la construcción de un vivero forestal en el que poder obtener todas las plantas que se iban a necesitar no sólo en la restauración de este cauce, sino también en la de los próximos cauces del Bco. Arás, Bco. Escuer o Bco. Arguisal. Aquél vivero forestal acabó instalándose en el propio cono de deyección del Bco. Arratiecho, decisión que fue muy criticada por algunos de sus colegas. De esta manera el ingeniero responsable de aquellos trabajos, P. Ayerbe, pretendió llevar a la practica la máxima forestal de que la mejor forma obtener plantas bien adaptadas no era otra que sembrarlas en el mismo sitio donde habían de ser plantadas. La  puesta en marcha de todos aquellos trabajos implicó una serie de gastos que no repercutieron directamente en el avance de los mismos. Durante 1904 se gastaron 205 Pts en diferentes conceptos como transporte de materiales, compra de alambre espinoso para el cerramiento del vivero, estudios y levantamientos de mapas, inspección y dirección de las obras, vigilancia, construcción de dos garitas de refugio, adquisición y reparación de herramientas, abonos para el vivero, etc (2).

          Además, por si fuera poco, ese mismo año ya resultó necesario reparar unas escolleras y unos empedrados como concecuancia de una fuerte crecida experimentada por este cauce el 12 de septiembre. La Revista Montes de octubre de ese mismo año se hizo eco también de aquella riada en los siguientes términos: "La crecida que se produjo fue muy superior a cuantas se recuerdan en la localidad, y los operarios que trabajaban en la corrección del torrente huyeron en busca de refugio, creyendo que la impetuosidad de la avenida arrasaría las obras que habían levantado. Apenas pasó la tempestad, vieron con sorpresa que no había sido así, sino por el contrario, aquellas obras, fraccionando la fuerza de la avenida y deteniendo sus materiales de acarreo, habían triunfado, en todas las líneas, del combate sostenido contra la violencia de los elementos".
Casi de forma simultánea aquel hombre también decidió que para garantizar la realización de un trabajo en condiciones había que contar con una base próxima desde la que poder hacer un seguimiento exhaustivo del desarrollo de los trabajos. Aquello pasaba por disponer de unas dependencias en las que poderse alojar tanto él en calidad de responsable de los mismos, como otro personal adscrito a la 6ª DHF como era el caso de los guardas forestales. Así fue como hacia 1905 este ingeniero adquirió varios campos separados del centro de Biescas donde decidió construir una casa forestal y otra serie de dependencias auxiliares, imprescindibles para llevar a cabo con garantías la labor que se le había encomendado.

Impresionante aspecto de la casa forestal original de Biescas hacia 1910, al poco de ser construída. 
Foto: Colección Tomás Ayerbe
La casa forestal de Biescas en la actualidad, abandonada, decrépita y con su cubierta a punto de hundirse.   
       Foto: Archivo Cartagra
      La importancia de la corrección hidrológica de este cauce fue tal que el inicio de sus obras coincidió con otras obras forestales de gran importancia a nivel nacional. Me estoy refiriendo a los trabajos de fijación de dunas que se llevaron a cabo tanto en el Golfo de Rosas (Gerona), en las Dunas de Guardamar (Murcia) o los de la cuenca del Barranco Enseu, en la Ribagorza leridana. A su vez, los trabajos realizados en este cauce también acabaron coincidiendo en el tiempo con los que poco tiempo después se iniciaron en el próximo Barranco de Arás. 
Cono de deyección canalizado hacia 1912. 
Foto: Colección Tomás Ayerbe


El mismo tramo en la actualidad.
Foto Archivo Cartagra
        Las obras en este el Bco. Arratiecho habían comenzado en 1903 con un presupuesto escaso de tan sólo 1.000 Pts aun a pesar de que el ingeniero Pedro Ayerbe había presupuestado para esa primera fase casi 40.000 Pts. El cauce del Arratiecho tenía una longitud de unos 2.500 m y la extensión de su cuenca abarcaba unas 160 Ha. La mayor parte de la misma presentaba un aspecto descarnado fruto de los avanzados procesos erosivos existentes. Cada vez que había una tormenta en la zona, de su cuenca surgía un volumen de arrastres que iba aumentando sin cesar hasta alcanzar su cono de deyección. Estas avenidas con arrastres eran tan habituales que el caudal principal acababa desbordándose con relativa frecuencia inundando los campos próximos.
Numerosos obreros abancalando manualmente la ladera izquierda del Bco. Arratiecho. 
Foto: Colección Tomás Ayerbe.
Pino piñonero (Pinus pinea) de la repoblación origninal
realizada por la 6ª DHF en la actualidad. Foto Cartagra

Hasta 1907 se habían sembrado unas 300 Ha de pino silvestre y roble. Dentro del mismo cono de deyección se sembraron otras 3 Ha de pino piñonero y castaño, así como 9.000 abedules, 3.000 olmos, 2.900 plantones de chopo, sauces y otras frondosas. Se abrió una importante red de caminos en cuyos taludes se sembraron pinos, robles, olmos y especies pratenses. Se llegaron a construir cuatro grandes diques que en conjunto cubicaron 1.079 m³ de mampostería y otro par de diques rústicos intermedios. En poco más de un kilómetro de cauce se construyeron hasta 75 diques de entre un metro y cinco metros de altura y con un espesor medio de 1,80 m. Se abrieron dos caminos principales. Uno que accedía hasta la parte intermedia de su cuenca tenía 2.760 m de longitud y otro más ancho para el servicio de obras de 1.480 m. Sobre la parte final de su trazado, coincidiendo con su cono de deyección, se construyeron sendos paseos paralelos a cada una de sus orillas, de 379 m de longitud. En la parte final del cono de deyección también se construyó una plazoleta circular donde habrían de quedar depositados por decantación los arrastres de sus aguas. Hay que recordar aquí una vez más que todas estas obras se realizaron a base de un gran número de trabajadores armados simplemente que con un pico y una pala. Bien. Con esas sencillas herramientas y tras infinidad de largas y sacrificadas jornadas de trabajo, se consiguió remodelar unas laderas que cualquier otro hubiera descartado su restauración por considerarla imposible (2).
Estado de la cabecera del Bco. Arratiecho hacia 1902-04, antes de iniciarse los trabajos. Obsérvese el grado extremo de erosión de buena parte de su cuenca receptora. Foto: Colección Tomás Ayerbe
       Aspecto de la cabecera del Arratiecho totalmente corregida y restaurada hacia 1915 aproximadamente.                Foto: Colección Tomás Ayerbe
La importancia que Pedro Ayerbe dio a la vigilancia de los trabajos y las repoblaciones realizadas en este cauce fueron el principal motivo para que decidiera construir una nueva casa forestal bien próxima al lugar de dichos trabajos. Así fue como se construyó una nueva casa forestal en la partida de Las Carruscas, totalmente destruida en la actualidad. Para llegar hasta ese punto fue necesario abrir un camino forestal de unos 3 m de anchura y casi 2 km de longitud que comunicaba directamente con el cauce del Arratiecho.
Se levantaron cientos de metros de paredes de piedra 
siguiendo las curvas de nivel. Colección Tomás Ayerbe.
 Resulta muy impresionante la contemplación algunas de las fotos antiguas en las que la vegetación todavía deja ver claramente los numerosos muros construidos siguiendo las curvas de nivel de la ladera. Aún impresiona más si esa foto con los trabajos concluidos la comparamos con la de su cabecera antes de que se iniciaran los mismos. En su construcción se llegó a montar pequeños tramos de raíles tipo "Dacauville" sobre los que se desplazaban las vagonetas cargadas de tierra y piedras, lo cual facilitó enormemente aquellos trabajos. Es más que probable que P. Ayerbe tomara esta idea tras observar ese sistema en las obras que por esas fechas se realizaban en el llano de Los Arañones de Canfranc, las cuales dirigía su primo Benito Ayerbe Aísa, también ingeniero de montes.
 En la actualidad el cauce del Arratiecho constituye un estupendo punto de ocio para los habitantes y visitantes de Biescas. La mayoría de los caminos abiertos a principios del siglo XX se conservan en la actualidad y son recorridos por practicantes de senderismo o mountain bike continuamente. Medio ocultos entre la vegetación permanecen infinidad de metros lineales de pared que ha cumplido y sigue cumpliendo con su principal cometido: sustentar la ladera y favorecer así el crecimiento de la vegetación. Los diques del cauce también resulta complicado verlos pues aparecen prácticamente ocultos por pinos, salceras, barzas y artos. Este escenario es el marco ideal para, con unos trabajos previos de desbroce y limpieza de las obras más representativas, conseguir un sendero interpretativo autoguiado gracias al cual dar a conocer tanto los trabajos realizados como algunas de las técnicas empleadas en la restauración hidrológico-forestal sobre cauces torrenciales.
Sistema de vagonetas y raíles denominado "Decauville" instalado en las obras del Bco. Arratiecho para optimizar el movimiento de piedras y tierra.  Foto: Colección Tomás Ayerbe
       El antiguo cono de deyección del Arratiecho en la actualidad esta ocupado por un frondoso bosque en el que predomina el pino silvestre. Son buenos ejemplares, altos, rectos, los cuales han cumplido y siguen haciéndolo, con la función que se les encomendó en su día: asegurar un suelo inestable frente a las periódicas avenidas de agua. En la actualidad, sobre una porción de este bosque se ha instalado un parque de aventuras donde quien así lo desee puede desplazarte de un árbol a otro mediante tirolinas y otra serie de pasos aereos. Si Pedro Ayerbe levantara la cabeza quedaría más que sorprendido pues sin salir del lugar al que dedicó tantos desvelos ahora podría, además de darse un paseo aéreo como si de un esquirgüelo se tratara, tomarse una estupenda tapa de pulpo para reponer fuerzas en la terraza-bar que toma el nombre de este barranco.
Parque de aventuras en Arratiecho.
 Foto Cartagra


Fiesta del Pulpo en Arratiecho durante septiembre de 2013
Foto Archivo Cartagra

Bibliografía y fuentes: 
(1): Reseña de los trabajos realizados por la División Hidrológico-Forestal de la Cuenca Inferior del Ebro y Pirineos Orientales; Javier Ferrer Lloret y José Reig Paláu; Madrid, 1905. 
(2): Dosier que elaboré con motivo de las Jornadas Histórico-Forestales de Biescas, celebradas en mayo de 2002 y organizadas por Profor España.