martes, 25 de junio de 2019

Feria del Libro Pirenaico de Boltaña

Hola mozetas y mozés:


          Por si os viene bien pasaros por Boltaña el próximo 20 de julio, por la mañana presentaré allí mi nuevo libro "Pinos y Penas". Además, durante toda esta jornada estaré en uno de los stands que pone la organización de la feria, vendiendo y firmando ejemplares.
Poster anunciador de la feria para la presete edición
          Animaros y daros una vuelta por esta interesante feria. Seguro que encontraréis más de un libro pirenaico de vuestro interés.

          A plantar fuertes 

domingo, 9 de junio de 2019

Feria del Libro de Huesca

          Ayer fue día de presentaciones. En el marco de la Feria del Libro de Huesca tuve la oportunidad de mostrar por primera vez al público mi nuevo libro titulado Pinos y Penas. Como ya apunté en mi anterior post, este libro aborda una etapa de la historia reciente de Huesca que había permanecido inedito hasta la fecha. 
           La repoblaciones forestales afectaron a ámplias zonas de la provincia de Huesca, nada menos que a unas 120.000 ha. Después de la provincia de Jaén, la de Huesca fue donde más repoblaciones efectuó el Patrimonio Forestal del Estado. De la cifra anterior, unas 75.000 ha fueron adquiridas por este organismo forestal a sus legítimos propietarios. Tales adquisiciones afectaron a unos 108 montes propios, denominación que les dieron a los mismos los forestales. Dentro de los mismos se incluyeron hasta 94 núcleos habitados, bien fueran pueblos o pardinas. A partir de ese momento, todos ellos quedaron deshabitados y abandonados para siempre. En la actualidad, salvo alguna excepción, todos ellos son un cúmulo de ruinas tapizadas por vegetación. Las repoblaciones efectudas en los montes han ido creciendo durante este último medio siglo a diferente ritmo en función de la calidad del suelo o de la orientación de la ladera sobre la que plantaron los pinos.
Junto a José María Satué en la Feria del Libro de Huesca, infatigable autor, con su nuevo libro titulado Sobrepuerto (Los ecos del silencio). Foto: Archivo Cartagra
          Este acto ha sido el primero de los diferentes que ahora mismo hay previstos para las próximas fechas. La puesta de largo oficial del libro será el próximo viernes 28 de junio a las 20,00h, en el salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca. Ese día, con la presencia del Presidente de esta institución provincial, la del escritor leonés Julio Llamazares autor del prólogo del libro y la mia, llevaremos a cabo la presentación oficial. Quien desee adquirir algún ejemplar del libro podrá hacerlo pues habrá ejemplares a la venta a un precio de 30 €. El libro incluye abandantes e interesante fotografías, así como un ejemplar del dvd que realicé en 2007 bajo el mismo título. De tal forma, el contenido del audiovisual se complementa perfectamente con cuanto se cuenta a lo largo de las casi novecientas páginas del libro.

          Otras presentaciones previstas a fecha de hoy serán las siguientes: Boltaña, 20 de julio, Feria del Libro Pirenaico; Jaca, del 24 al 28 de julio, Feria del Libro de Jaca; Monzón, diciembre, Feria del Libro Aragonés. Quedan por confirmar las fechas exactas en varias localidades altoaragonesas por lo que ahora mismo no puedo precisar más.

                                                                                                             A plantar fuertes...




sábado, 25 de mayo de 2019

Pinos y Penas



Ya está disponible mi nuevo libro titulado Pinos y Penas (Repoblación Forestal y Despoblación en Huesca) el cual aborda una temática que, por raro que pueda parecer, no había sido tratado hasta la fecha. Durante el periodo 1941-1971 fueron nada menos que unas 120.000 ha las repobladas por el Patrimonio Forestal del Estado en tierras altoaragonesas. Para lograrlo, se requirió la participación de centenares de personas quienes de forma coordinada a lo largo de diferentes y sucesivas fases, hicieron posible alcanzar una cifra a nivel nacional que sorprendió incluso en Europa. Fueron tres décadas de intensos y continuados sacrificios ya que los trabajos se realizaron de forma mayormente manual pues las máquinas todavía brillaban por su ausencia en aquél entonces.

Portada y contraportada del libro. Foto: Archivo Cartagra
            Ante la escasez de terrenos sobre los que ejecutar aquellas repoblaciones, enmarcadas a su vez dentro de un vasto plan promovido a nivel nacional, fue necesario recurrir a la adquisición de los mismos. Fue precisamente esta circunstancia la que permitió la compra de numerosos pueblos enteros con sus respectivos campos y montes para ser repoblados. Esto sucedió en nada menos que 94 núcleos habitados de Huesca que a partir de ese momento quedarían abandonados para siempre. Estos se reparten entre todas las comarcas altoaragonesas de la mitad norte y motivó que Huesca sea en la actualidad una estupenda representación de esa España vacía de la que tanto se habla últimamente. Fruto de aquellas repoblaciones, en la actualidad también puede comprobarse sobre el terreno, otro efecto de gran importancia. La transformación que ha sufrido el paisaje en este último medio siglo aproximadamente es más que evidente. Las páginas de este libro incluyen numerosas fotografías que permiten comprobar a la perfección este aspecto.


Aspecto del monte de Ainielle antes de ser repoblado y en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra
            Este libro se constituye en una guía forestal perfecta de la provincia de Huesca pues ofrece al lector información detallada sobre cómo se realizaron a pie de monte aquellas repoblaciones forestales y también cuál fue el proceso de plantación, año a año, de cada una de ellas. Además, incluye información inédita, pueblo por pueblo, sobre cómo fue el proceso de negociación entre los habitantes y la administración forestal hasta alcanzar la decisión de vender. También se aporta información interesante como el nombre original de las casas existentes o el importe final de venta para cada uno de los 94 núcleos finalmente adquiridos.
Amos (centro) e hijos de Casa Nazario de Cillas, en 1958, poco antes de vender al Patrimonio Forestal del Estado. Foto: Archivo Cartagra

Como en mi anterior trabajo titulado Borregueros, el que ahora nos ocupa también es una autoedición. Cuenta con la participación del Gobierno de Aragón, las comarcas de Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza así como los Ayuntamientos de Sabiñánigo y Biescas. Y también con el vital apoyo de la Diputación Provincial de Huesca quien le concedió en 2018 una ayuda enmarcada dentro de los Premios Félix de Azara que convoca anualmente. Su autor tiene previsto realizar durante todo el presente año una gira de presentaciones que incluirán, entre otras, las ferias del Libro de Huesca, de Jaca, la del Libro Pirenaico de Boltaña y la del Libro Aragonés de Monzón, así como otros lugares que se irán concretando a lo largo de las próximas fechas.

            Espero que mi nuevo libro sea de vuestro interés.

            A plantar fuertes...

domingo, 24 de marzo de 2019

Nuevo libro a la vista

      Tras un largo tiempo sin dar señales de vida, creo que ha llegado el momento de activar de nuevo este blog. Y para ello pretendo hacerlo con un buen motivo, al menos para mi, pues os comunico que en breve verá la luz mi nuevo libro. Y además, debo decir que no será un libro cualquiera. Se trata, hablando de extensión en este caso, de un libro que casi vale por dos. Son más de diez años de investigación y casi novecientas páginas, en las que aporto información inédita sobre una etapa que tuvo gran trascendencia para practicamente toda la provincia de Huesca. A pesar de las consecuencias para esta provincia, la politica forestal y sus repercusiones tanto a nivel social como ambiental, siguen siendo unas grandes desconocidas para los altoaragoneses.
Vista del monte de Araguás del Solano (Jacetania) en 1957 con las fajas ya abiertas y aspecto de la ladera repoblada en 2010. Foto: DGB-INIA/Archivo Cartagra
       Durante los más de diez años que me ha llevado elaborar el contenido de este libro, han sido diferentes los archivos que he tenido que visitar. En Madrid se encuentra el Fondo Documental del Monte, dependiente del Ministerio de Agricultura, donde se guarda el principal volúmen de documentación a consultar. Fueron cinco visitas de cinco días cada una de ellas, en las que fotografié del orden de 6.000 documentos que luego analicé detenidamente en mi casa. El Archivo Histórico Provincial de Huesca contiene igualmente información de interés y también fue visitado en diferentes ocasiones. Por su parte, el archivo del Servicio Provincial de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de Huesca contiene también un gran volúmen de información muy interesante al respecto. La malo del mismo es que está totalmente desordenada, mezclada y en regular estado de conservación.

Documentos acumulados y desordenados en unos de los archivos consultados en Huesca durante la realización del libro. Foto: Archivo Cartagra
       Otra buena parte del esfuerzo realizado para escribir este libro se ha centrado en lo que puede denominarse como trabajo de campo. He visitado y entrevistado a numerosas personas que me han proporcionado información muy interesante. Algunas de estas personas quedan incluidas dentro del apartado de reseñas biográficas que contiene el libro. Desgraciadamente, varias de ellas ya han fallecido por lo que no podrán ver ni el contenido de este libro ni su valiosa aportación al mismo. También han sido numerosas visitas al monte en busca de los encuadres actuales de fotografías antiguas. Algunas de esas repeticiones fotográficas han requerido un importante esfuerzo debido a las dificultades intrínsecas tras haber discurrido tantos años. Otras fotografías han sido directamente imposible identificar y localizar su emplazamiento actual. En cualquier caso, la realización de esta fase del trabajo me ha permitido recorrer numerosas repoblaciones forestales y comprobar in situ la gran transformación que ha sufrido el paisaje altoaragonés donde se realizaron estos trabajos.

Recogiendo el diploma acreditativo del premio 
durante el acto de entrega que tuvo lugar
 a finales del pasado mes de febrero en la 
Diputación Provincial de Huesca
      Si finalmente se cumplen los planes, a finales de abril o principios de mayo saldrá al mercado este nuevo libro que llevará por título Pinos y Penas (Repoblaciones forestales y despoblación en Huesca). Debo decir a continuación que este libro contará con el inestimable y a su vez vital respaldo de la Diputación Provincial de Huesca. Esta institución, a través del jurado que concede los premios de la convocatoria anual de los Félix de Azara, ha tenido a bien otorgar uno de sus reconocimientos a mi libro. Se trata concretamente de una ayuda a la edición que incluyen estos premios. Así pues, gracias a esta ayuda más otra serie de colaboraciones como las aportadas por el Gobierno de Aragón, Comarcas de Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza, así como los Ayuntamientos de Sabiñánigo y Biescas, este libro podrá estar en breve a disposición de los lectores en la mayoría de las librerías oscenses. 

     Quiero aprovechar estas líneas para agradecer públicamente a todas estas instituciones el respaldo proporcionado, pues sin él, este ambicioso proyecto no hubiera podido llegar a ver la luz por sí solo.


      Seguramente que al mismo tiempo que escribo este post, en la imprenta de Gráficas Barbastro se estarán dando los últimos retoques a la maquetación del libro o incluso se habrá comenzado ya la impresión de las primeras planchas. Mi agradecimiento también a su estupendo equipo humano por facilitarme las cosas durante esta etapa tan compleja como determinante a la hora de conseguir un optimo resultado final.

      A plantar fuertes zagal@s.


     






domingo, 18 de marzo de 2018

Pisando piedras



Buena parte de la mitad norte de la provincia oscense está atravesada por una formación que los geólogos denominan flysh. Esta se ve erosionada por diferentes cursos fluviales que antes o después, consiguen romper sus perfectas capas de materiales duros calizos alternados con otras capas de materiales blandos como son las margas. Una vez rasgadas dichas capas, el agua las continúa rompiendo y arrastra todos estos materiales cauce abajo. Es allí donde los habitantes de estas tierras han acudido habitualmente para recoger esos materiales y emplearlos en la construcción tanto de las viviendas habituales como las construcciones auxiliares. Todas en su conjunto, conforman los numerosos pueblos repartidos a lo largo y ancho del norte oscense que comparten este tipo de material.

Detalle de la colocación de las piedras, en este caso adoptando una forma en espigada, en el suelo de Casa Malláu de Susin
Pero esta vez no hablaré de esas piedras paralepípedas rectas de tamaño mediano y grande. Me centraré en esas otras mucho más pequeñas donde la erosión, propiciada tanto por el hielo como por el agua, ha conseguido moldearlas dotándolas de formas redondeadas y pequeño tamaño. Estas características de entrada y por sí solas, podrían ser motivo más que suficiente para desechar su empleo en la construcción de estas casas tradicionales. Sin embargo no es así. La arquitectura tradicional altoaragonesa ha sabido sacar también partido a estas piedras, consiguiendo con su uso unos resultados más que interesantes y originales. Así puede comprobarse en los suelos de algunas casas altoaragonesas diseminadas por esta provincia. No se trata de un uso habitual y común pues la ejecución de esta técnica siempre resultó ser cara, y por tanto, sólo estuvo al alcance de aquellas casas con más recursos. Por eso mismo, la presencia de estos suelos empedrados formando bonitos diseños resultaba ser, al fin y al cabo, una forma más de dar a conocer a quienes se adentraban en esas casas, la solvencia económica de las mismas.
Empedrado mixto a base de cantos rodados pequeños que marcan la zona de tránsito y losones a ambos lados en el patio de entrada a Casa Malláu de Susin
Estos suelos generalmente se ubicaban en el patio o planta baja de las casas aunque también hay casos en los que esta técnica se empleó en suelos de la planta primera. En este segundo caso se colocaba una buena capa de barro o buro sobre las tablas de madera que conformaban la base del suelo, las cuales a su vez se apoyaban sobre los gruesos troncos de pino que delimitaban cada planta. Después, con algo de paciencia, el albañil iba colocando una a una las piedras conformando así dibujos con diferentes motivos geométricos o florales. Cuando estos suelos decorativos se asentaban sobre plantas bajas, el buro se colocaba directamente sobre el suelo allanándolo previamente de forma manual. En la comarca del Alto Gállego todavía persisten suelos de estas características que afortunadamente han conseguido llegar hasta nuestros días. Prácticamente todos ellos han sido restaurados y la mayor parte del buro que inicialmente ejerció de amalgama, en la actualidad ha sido sustituido por cemento que proporciona más solidez y una resistencia casi total al pisoteo.
 
Suelo a base losones en una de las estancias de Casa Batanero de El Puente, donde se encuentra el Museo Ángel Orensanz y Artes Populares de Serrablo

Pero no todas las casas pudieron permitirse contar con unos suelos tan profusamente decorados. A pesar de que el elemento base era barato pues tan sólo debían acudir a recogerlo al lecho de los ríos y barrancos de la zona, la elaboración propiamente dicha suponía un extra de mano de obra que no podían asumir. Por este motivo abundan mucho más los ejemplos de suelos en los que directamente fueron empleadas piedras de gran tamaño o losones cuyo origen también debemos buscarlo en el ya mentado flysh. Hay que señalar que estos han sido los suelos más abundantes para patios y primeras plantas de la mayoría de casas tradicionales del norte de Huesca. Ejemplos de estos suelos tampoco faltan en la actualidad a pesar que muchos de ellos ya han sido sustituidos por materiales más ligeros y resistentes como la cerámica, terrazo o gres.
Plantilla extraida del libro Arquitectura Popular de Serrablo y porción análoga de una porción del patio de Casa Galindo de Senegüé

Similar composición pero en este caso se trata de una porción del magnífico suelo empedrado del patio de Casa Miguelpériz de Sorripas

Aunque debo decir que también hubo casos intermedios. Es decir, suelos que sin llegar a estar ocupados por completo con dibujos deliciosos a base de pequeños cantos rodados, se combinaron con otras piedras de mayor tamaño. Con el uso de las mismas, el tiempo necesario para completar el suelo se reducía en una buena proporción consiguiendo igualmente un resultado original y diferente que en definitiva era lo que buscaba el amo de la casa. 

Empedrado del patio de Casa Hilario de Oliván, sencillo pero con un efecto bien logrado
  Si algún día tenéis ocasión de visitar en directo alguno de estos suelos, seguro que os resultará una experiencia interesante. Podréis comprobar cómo se trata de un trabajo muy minucioso o también la imaginación que tuvo que echarle el albañil de turno para conseguir obtener un diseño tan original como armónico y compensado. Aunque para conseguir ver uno de esos suelos en directo requerirá que previamente deberéis interactuar durante un buen rato con él amo de la casa en cuestión. Os tocará charrar, por ejemplo, desde cómo está el tiempo o cuantos habitantes viven en el pueblo a cualquier otra cuestión más. Desde luego no estará de más establecer tal conversación pues cada día compruebo como son mayoría los visitantes que llegan a los pueblos y ni tan siquiera se comunican con sus vecinos. En más de una ocasión hasta han pasado a mi lado y no han sido capaces de saludar.


                                                                     A plantar fuertes tod@s






Nota: Quien desee conocer más detalles sobre esta técnica decorativa u otras propias de la arquitectura popular de Serrablo deberá consultar el libro Arquitectura Popular de Serrablo escrito en 1988 por José Garcés Romeo, Julio Gavín Moya y Enrique Satué Oliván y publicado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.