viernes, 16 de septiembre de 2016

Pardina Usieto




          Dada la numerosa presencia de estas propiedades diseminadas a lo largo y ancho del prepirineo más occidental de la provincia de Huesca, iba siendo ya hora de hablar detenidamente de una de ellas. Y lo voy a hacer de una ubicada en la vertiente sur de la Sierra de Belarra conocida como Pardina Usieto y una extensión de unas 828 Ha. Su propiedad correspondía a nada menos que 23 propietarios diferentes entre los que se repartían un total de 64 partes indivisas. Esos propietarios se repartían entre pueblos de las inmediaciones como Azpe, Abellada, Bara, Nocito y Bentué de Nocito. A su vez todos ellos conformaban la denominada Sociedad la Honor de Nocito quienes eran también propietarios de otras pardinas en ese territorio.

Aspecto que presentaba la Pardina Usieto en 1957 con todos sus campos de labor bien evidentes.     Foto: Fototeca IGN
          En noviembre de 1952 todas las partes se pusieron de acuerdo para ofrecer su venta al Patrimonio Forestal del Estado. Pero en el mismo escrito incluyeron la venta de otras cuatro pardinas más: Pardina Sierrahún, Pardina Zamora, Parina del Plano y Pardina de Cubilas. De su carta de ofrecimiento se extrae una breve reseña donde la describía del siguiente modo: “…está cubierta en su mayoría de pinos y pastos habiendo una paridera con casa vivienda y dos pajares y algunas grandes zonas de cultivo de cereal”. El precio que de mutuo acuerdo solicitaron las numerosas partes se fijó en 3.000.000 Pts. 
Vista que presenta en la actualidad el entorno de esta pardina con todos sus campos cubiertos por pinar repoblado. Foto: Fototeca IGN

          Los responsables del Patrimonio Forestal vieron rápidamente las posibilidades forestales de estos terrenos y encargaron el preceptivo informe a uno de sus ingenieros. Tras la obligada visita sobre el terreno realizada  a finales de 1954 se redactó un informe en el que se destacaba la existencia de una zona de unas 200 Ha la cual había sido objeto de una fuerte corta. Esta circunstancia junto al precio solicitado inicialmente llevaron al PFE a solicitar a los propietarios una rebaja sobre el precio inicial. El tiempo fue transcurriendo sin presentarse novedades pues el empeño de aquella sociedad propietaria era la de vender todas las pardinas a la vez o ninguna. 


          La situación no se desbloqueó hasta que la Sociedad la Honor de Nocito no presentó una nueva oferta de venta a la baja. Así, para la Pardina Usieto rebajó sus pretensiones hasta 1.500.000 Pts. En enero de 1958 el PFE decidió se procediera a la elaboración de un informe completo de esta pardina. Lo firmó el ingeniero Alfonso Villuendas a finales de enero de 1959 y ratificó el interés por estos terrenos debido a la clara vocación foresta de los mismos. Poco tiempo después la compra fue ratificada en el Pleno del Consejo del PFE celebrado en junio de ese mismo año. 
 
Antiguos campos del entorno de la Pardina Usieto convertidos en jovenes pinares de repoblación de poco más de medio siglo   Foto: Archivo Cartagra

          De las 829 Ha que tenía esta pardina sólo había debidamente inscritas en el Registro de la Propiedad de Boltaña que 328,9 Ha cuyo montante ascendía a 595.260,43 Pts. Este sería el importe que se repartieron proporcionalmente a sus participaciones aquellos 23 propietarios. El acto de la venta tuvo lugar ante el notario oscense Mariano López un 30 de abril de 1960. Esta circunstancia supuso a su vez la presencia de un exceso de cabida de nada menos que 500 Ha por las que se les retuvieron 904.739,5 Pts. Como en otros casos, los propietarios debieron esperar a que discurrieran los dos años para que el PFE pudiera consolidar la propiedad sobre esa superficie no registrada. Finalmente un 7 de marzo de 1961 todas las partes se dieron cita nuevamente ante el mismo notario y en la misma ciudad para proceder cobrar el importe retenido y a la firma de la denominada escritura de carta de pago.





Fuentes y Documentación:

- Archivo Servicio Provincial Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón en Huesca. 
- Fondo Documental del Monte; Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, Madrid.




miércoles, 7 de septiembre de 2016

Campo



            Una vez más, la imagen original de Julio Soler Santaló nos transmite una esencia y una época que sólo una buena fotografía es capaz de conseguir. Este viajero y fotógrafo catalán la tomó en 1912 en una de sus incursiones en territorio aragonés. A buen seguro que aprovecharía una parada en Campo durante el tortuoso camino que habría de conducirle a las montañas de la Ball de Benás. De esta toma destaca el conjunto de niños que miran descaradamente al fotógrafo asomado seguramente al balcón de Casa la Rafeta. Allí apostado, el trípode de madera y su voluminosa cámara de fuelle llamarían también la atención de algún adulto. Además de las mujeres algo más tímidas y en segundo plano, resalta la pose con aspiraciones señoriales del caballero que se apoya sobre el primer carro. Aunque pasa algo inadvertido, también merece la pena centrarse en el crucero de piedra que por esas fechas lucía en el centro de la Plaza Mayor de Campo.

Plaza Mayor de Campo en junio de 1912. Foto: Julio Soler Santalo

            En la actualidad este rincón de Campo sigue presidido por el majestuoso Turbón, cuya cima calcárea domina la mayoría del territorio de la Ribagorza. La señorial plaza de Campo mantiene aún los esbeltos arcos orientados al norte. Como sucede en otros muchos pueblos hoy en día, la mayoría de las fachadas antaño encaladas, ahora nos muestran la piedra a la vista y perfectamente rejuntada. Aunque las de Casa Chandoz, Casa el Rubio, Casa Vitor y Casa Prats lucen sus fachadas revocadas.

Aspecto actual de la Plaza Mayor de Campo con los nombres de la mayoría de las casas que la jalonan Foto: Archivo Cartagra

            La volumetría de los distintos edificios tan solo ha sufrido ligeros cambios. Este es el caso de Casa Aventín, Casa Toño Roy y Casa Prats que han aumentado su espacio habitable bajo sus respectivas cubiertas. Los carros han dejado paso a los actuales vehículos a motor aunque con muy buen criterio, estos tienen limitado su tránsito por el interior de la misma en favor de los peatones que pasan a ser los verdaderos protagonista y beneficiados de la misma. Otra diferencia evidente nos la aporta el cambio de la teja árabe por otra teja cerámica, bien evidente en el tejado de Casa Aventín. La mala perspectiva de las vivienda orientadas al sur ha condicionado la inclusión de comentario alguno sobre las mismas.

Vista de la Plaza Mayor en la actualidad donde casi todo es idéntico a la toma de 1912 y donde resalta la ausencia del crucero. Foto: Archivo Cartagra

            En la vista actual de la Plaza Mayor de Campo destaca rápidamente la ausencia del esbelto crucero de piedra. Pero que nadie se asuste pues este no ha desaparecido definitivamente sino que tan sólo ha sido trasladado de lugar. En la actualidad se ubica frente a la iglesia de Campo y al lado del ayuntamiento, donde sigue manteniendo prácticamente el mismo porte de antaño.
Ubicación actual del curcero tras ser trasladado desde la Plaza Mayor en los años 60 del pasado siglo. Foto: Archivo Cartagra
            Pero rebuscando entre unos sitios y otros, también he encontrado imágenes de la Plaza Mayor de Campo que bien meresen ser mostradas en este post. Su contemplación nos permitirá comparar y vislumbrar de una forma más detallada como ha ido evolucionando este bonito rincón de esta localidad ribagorzana.
Procesión en la Plaza Mayor de Campo hacia 1934. Foto: Autor desconocido
Postal antigua que muestra otro aspecto de esta plaza de Campo hacia 1960: Foto: Sesé
             Una nueva vista de la plaza de principios de los años 70 del pasado siglo aproximadamente              



PD: Mi agradecimiento expreso y personal a Carmen Fuster, oriunda de Casa Catalina de Campo aunque desde hace ya unos cuantos años, emigrada como otros tantos a Barcelona donde sigue residiendo en la actualidad. Su gran amabilidad hizo posible que pudiera subir a su casa y asomarme al balcón para tomar la fotografía de la Plaza Mayor de Campo en la actualidad.





sábado, 23 de julio de 2016

Burgasé


Con el presente post doy comienzo a una nueva serie de entregas que se irán centrando en los numerosos pueblos que fueron adquiridos por el Patrimonio Forestal del Estado en la provincia de Huesca. En ellos abordaré de una forma resumida parte de la información que he conseguido recopilar sobre cada uno de ellos, haciendo especial hincapié en el proceso de adquisición del mismo. Tales entradas quedarán englobadas igualmente dentro de la sección de Memoria Forestal de este blog

He decidido comenzar esta nueva serie de entregas con el pueblo de Burgasé, enclavado en la comarca a la que da nombre y en la que se asienta un número importante de pueblos adquiridos por este organismo forestal. En la actualidad en la Solana Burgasé se encuentra una mancha forestal de unas 7.000 Ha aproximadamente, cuyo origen debemos buscarlo en las repoblaciones forestales masivas propulsadas por el régimen dictatorial franquista a través del Patrimonio Forestal del Estado (PFE).

Burgasé

El conjunto del pueblo contaba según el informe elaborado por el PFE con un total de 2.309 m² destinados a vivienda y otros 653 m² destinados a construcciones auxiliares. El nombre de las diecinueve casas que se han podido recopilar son los siguientes: Casa Puyolé, Casa Clara, Casa Añoto, Casa Jacinto, Casa Serrate, Casa Ezquerra, Casa Juan, Casa Buesa, Casa Cuello, Casa Lordán, Casa Borrué, Casa Sastre, Casa Juan, Casa Cacalás, Casa Tana, Casa Ralla, Casa Vicente, Casa Méliz y Casa Villacampa. Todos los terrenos incluidos dentro de la cuenca del por aquél entonces previsto embalse de Jánovas fueron declarados en julio de 1961 como Perímetro de Repoblación Obligatoria. Obviamente, el monte de Burgasé quedó incluido dentro de esos límites.

Vista parcial del núcleo de Burgasé en 1988. Foto: Luis Buisán Villacampa.

Según los datos catastrales iniciales, su monte tenía una extensión de 308 Ha aunque los datos obtenidos tras la medición realizada por personal del PFE arrojaron nada menos que 903 Ha de superficie. La opinión del ingeniero de montes que dirigió aquellos trabajos de medición fue desde un principio totalmente favorables respecto del interés del PFE en adquirir aquél monte. Para aquellas fechas, verano de 1962, este organismo forestal ya había adquirido en la zona los pueblos de Castellar, San Felices de Campol, Tricas, Muro y Ginuábel. Por su parte, en trámites de adquisición se encontraban los pueblos de Gere, Pardina El Seto, Ceresuela, Sasé, Giral, Cajol y Campol. Otro punto de interés para la adquisición de Burgasé era que dentro de sus límites había buenos terrenos en los que instalar un vivero forestal donde producir la planta que se necesitaría para repoblar buena parte de los montes mencionados.

El inicio del proceso de adquisición comenzó un 30 de noviembre de 1961. Esa era la fecha que llevaba el escrito firmado por hasta dieciséis vecinos de este pueblo en la cual ofrecían la venta  del pueblo y el monte al PFE. Según los cálculos de los vecinos su monte tenía 850 Ha y por ellas solicitaron un precio inicial de 8.500.000 Pts. Es decir, un precio de 10.000 Pts la hectárea lo cual resultaba de entrada un precio elevado para los precios que había pagado hasta ese momento el PFE en esta zona. En noviembre de 1962 el ingeniero de montes Agustín Iturralde redactó la pertinente valoración del conjunto del monte obteniendo para el mismo un valor de 3.643.601 Pts. A principios de diciembre de 1962 el Jefe de la Sección 3ª de Adquisiciones modificó a la baja algunos parámetros de esa valoración y fijó un precio final de 3.452.851 Pts. Así fue como a finales de 1962 se notificó a los propietarios que el precio que estaba dispuesto a pagar el PFE era dicha cantidad. A pesar de la gran diferencia inicial entre las aspiraciones de una y otra parte, los vecinos presentaron un escrito fechado en Lacort un 6 de diciembre de 1962 firmado por catorce de ellos. En él aceptaban vender todas sus propiedades por 3.452.851 Pts.

El siguiente paso que dio el PFE fue preguntar al Registro de la Propiedad de Boltaña cuál era el estado registral de toda la superficie en cuestión. Desde el Registro respondieron que de las 850 Ha sólo había debidamente inscritas 38,8 Ha. Es decir, había un exceso de cabida de nada menos que 864,16 Ha. En el acto de firma de la escritura de compra-venta el PFE sólo pagó que 112.373,83 Pts entre diez de los vendedores mientras que el resto no recibieron cantidad alguna debido al exceso de cabida referido. No se ha podido concretar la fecha en la que todas las partes fueron convocadas para proceder a la firma de la escritura de Carta de Pago por las cantidades que se adeudaban. Este pago, según las leyes en vigor entonces, debía demorarse al menos dos años. Este era el periodo de tiempo establecido para que si había una segunda persona que dijera ser propietaria de los terrenos en cuestión, presentara la documentación acreditativa pertinente.

En el momento de la firma de la escritura de Carta de Pago, al menos dos años después de firmar la venta, el destino de los antiguos moradores de Burgasé era muy variado y se repartían entre destinos por la geografía aragonesa pero también catalana. A Monzón marcharon al menos cuatro casas; a Bielsa los de una; a Zaragoza los de dos casas; a San Lorenzo del Flúmen los de otras dos casas; a Torralba de Aragón dos casas más y tan sólo una a Barcelona. Otros vecinos en fechas anteriores al de la venta ya habían emigrado a varios puntos de Francia.



Fuentes y Bibliografía:

- Archivo Fondo Documental del Monte; Ministerio Agricultura y Medio Ambiente, Madrid.
- Archivo Servicio Provincial Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón.