viernes, 10 de julio de 2015

Memoria de Papel (7)



Guía de Árboles y Arbustos del Pirineo Aragonés

Interesante apuesta de la Editorial Barrabés
que además cuenta con el reconocimiento 
del los premios Félix de Azara que concede 
la Diputación Provincial de Huesca
Se trata de un libro publicado por la Editorial Barrabés, asentada en Cuarte (Huesca) aunque con claras raíces en la población perinenca de Benasque. Se trata de una editorial especializada en las diferentes facetas y disciplinas de la montaña y el alpinismo. Con muy buen criterio, al menos así me lo parece a mí, en 2004 decidió sacar la guía que ahora nos ocupa. A pesar de alejarse ciertamente de su filosofía inicial, esta editorial apostó igualmente por el género de las guías de naturaleza. Cabe recordar que esta materia está directamente imbricada con el mundo de la montaña. Además, esta editorial lo hizo de la mano de un perfecto conocedor ya no sólo del Pirineo, sino también del mundo forestal y el de la botánica. No en vano, su autor, Rafael Vidaller Tricas, además de haber escrito anteriormente diferentes guías sobre naturaleza, se dedica profesionalmente al ámbito forestal y a la conservación de la naturaleza. Como bien dice el propio autor en la introducción de esta guía, libros de estas características se hacen cada día más precisos. Y esto es así porque es más necesario que nunca mantener ese vínculo vital entre el urbanita de la gran ciudad con la no menos grande y compleja naturaleza. Entretenerse ayudado de una buena guía como es esta, en intentar identificar algunas de las especies de árboles o arbustos de nuestro Pirineo, resultará sin lugar a dudas una excelente manera de afianzar el vínculo referido.

Esta guía incluye una importante colección de fotografías tomadas por el propio autor que, gracias a la calidad y al acertado toque botánico de las mismas, ayudarán sobremanera a todo aquél que se adentre en el apasionante mundo de la identificación de las especies vegetales. Incluye también un imprescindible apartado dedicado a la morfología forestal así como un glosario de términos propios de esta materia que ayudarán en gran medida al lector neófito. Recoge igualmente un breve capítulo dedicado a explicar diferentes aspectos geográficos y físicos de la cadena pirenaica que también servirá para aclarar más de una duda. Del mismo modo incluye un apartado que comprende cuestiones botánicas específicas de esta cordillera. Todas estas cuestiones así como una acertada edición final, conformaron argumentos más que suficientes para que este libro resultara premiado en la convocatoria de Premios de Medio Ambiente Félix de Azara de 2003, auspiciados por la Diputación Provincial de Huesca. 



Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses

Interesante publicación en la que se mezcla el
conocimiento científico y la medicina popular
Debemos remontarnos nada menos que al año 1987 para encontrar la primera edición del libro que ahora nos ocupa. Y me refiero expresamente al año porque sacar adelante en esa fecha un libro de estas características, bien puede calificarse en gran parte como un acto de fe por parte de sus autores. Debió ser precisamente por eso, por apostar de forma decidida y tan temprana por un libro con este contenido, lo que al cabo de los años ha permitido que el mismo se haya convertido en todo un clásico. Para mi es uno de esos libros imprescindibles en cualquier biblioteca pirenaica pues en él se conjugan a la perfección el conocimiento científico y botánico con el de la medicina y la cultura popular de los pueblos y valles pirenaicos. Entre sus cinco autores consiguieron combinar ambas materias de forma perfecta. Así, tres de ellos son reconocidos botánicos del Instituto Pirenaico de Ecología con sede en Jaca (Huesca): Luis Villar Pérez, Daniel Gómez García y Gabriel Montserrat Martí. Entre los dos restantes se encuentra un farmacéutico, José María Palacín Latorre, y un especialista en medicina natural, Constancio Calvo Eito. La escasez de fotografías a color, propia del momento de su edición, se vio en gran medida compensada con la inclusión de unas espléndidas y clarificadores láminas. Su calidad quedó refrendada por la formación de su autor de las mismas, Marcel Saule, quien además de ser profesor de ciencias naturales, es miembro de la Sociedad Francesa de Botánica y lleva más de veinte años fotografiando y dibujando la flora pirenaica.

El respaldo final para que este libro viera finalmente la luz vino dado tanto por el propio Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca dependiente del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC), como por la Diputación Provincial de Huesca. Desde ambas instituciones no dudaron en reconocer tantos años de esfuerzo y dedicación de sus autores los cuales quedan condensados las páginas de este libro. Seguro que la consulta de sus páginas no os defraudará.

miércoles, 17 de junio de 2015

Siresa



            En el presente post cambio de comarca para adentrarme en la siempre interesante Jacetania, y dentro de ella, me voy hasta su cabecera occidental donde se asienta un interesantísimo grupo de pueblos a cual más interesante. De entre todos ellos, esta vez me he fijado en Siresa, pueblo cargado tanto de historia como de valores arquitectónicos o ambientales. De sus variados rincones, mi memoria fotográfica se ha detenido en uno en particular en el que además de mostrarnos la actual Plaza Mayor del pueblo, también incorpora una visión cuasi completa de su magnífico Monasterio de San Pedro. De origen hispano-visigodo, las posteriores remodelaciones acabaron otorgando un estilo claramente románico que es como ha llegado hasta nuestros días, el cual ya fue declarado monumento nacional en 1931. Sobre él también ha sobrevolado el misterio del Santo Grial pues alguna leyenda de origen poco claro apunta a que el mismo fue hallado en algún hueco de su ábside principal.
Aspecto parcial del Barrio de San Pedro en Siresa hacia 1960 aproximadamente. Foto Sicilia

            Pero lo que en verdad me interesa contar se centra más en otras cuestiones ciertas y contrastables con tan sólo contemplar dos imágenes de un mismo escenario. La imagen antigua de Siresa data de 1960 aproximadamente y nos muestra un rincón del pueblo y el mentado monasterio. La amplia zona de calle llana antaño se la conocía como la Plaza de lo Puen d'a Regadera aunque desde hace ya un tiempo acabó convirtiéndose en la Plaza Mayor. El conjunto del Monasterio de San Pedro absorbe casi por completo el protagonismo en esta imagen. De él estacan la altura de sus muros y los contrafuertes de su fachada sur. También los amplios arcos de su torre-puerta y resto de su fachada principal.


          El conjunto urbano que muestra la imagen corresponde al Barrio de San Pedro y mantiene igualmente elementos de interés en los que merece la pena centrarse. La primera casa a mano derecha conforme nos adentramos en la Calle Reclusa es Casa Berdolé. A pesar de sus discretas dimensiones destaca sobremanera la gran chimenea troncocónica de su cubierta. También me llama la atención el encalado blanco inmaculado protector de todos los huecos de sus fachadas sur y oeste. Algo similar sucede con Casa Migalé la cual en aquellos tiempos también mantenía un aspecto muy similar. A mitad de trazado de la calle, levantada de forma transversal a la misma y casi cortando el paso, se yergue Casa Baltasar que presenta una gran balconada en su planta superior así como una chimenea troncocónica también de generosas dimensiones. Más al fondo aún, al otro lado del estrecho callejón, se insinúa a duras penas algo de la fachada de Casa Morera. La perspectiva no permite apreciarlo bien, pero en el flanco izquierdo de esta misma calle se levantan al menos dos casas más como son Casa lo Maestro y Casa Morán. Se aprecia algo mejor un nuevo volumen, más pequeño que los anteriores, que corresponde al Pallar de Catarecha. Presidiendo todo el escenario descrito, al fondo del todo, se observa la vegetación de la ladera Santidoro cuya pendiente asciende hasta la punta del mismo nombre. A su vez, en primer plano, nos encontramos con uno de esos fértiles huertos que siempre se ubican próximos a las casas y que en este caso es conocido como Campo Royo.
Alguno de los nombres propios de este rincón de Siresa. Foto: Archivo Cartagra

          El encuadre actual que ahora nos ocupa aparentemente ha cambiado muy poco, aunque si prestamos un mínimo de atención, aún conseguiremos encontrar unas cuantas diferencias evidentes. La primera la encontramos en el propio Monasterio de San Pedro donde observamos que en su nave central se ha levantado lo que seguramente es una gran cúpula central realizada durante alguna de las numerosas restauraciones que en este conjunto se realizaron en las últimas décadas. El resto de este conjunto se mantiene prácticamente igual. La siguiente diferencia la encontramos en Casa Berdolé cuya fachada de piedra cara vista aparece ya totalmente revocada y blanqueada. Sobre su fachada sur también se ha aumentado el número de huecos. Sigue manteniendo la misma altura y afortunadamente, aún conserva prácticamente intacta su hermosa chaminera. Sin embargo, Casa Migalé ha sufrido bastantes más cambios. Resulta evidente que sus dimensiones han sido aumentadas para ganar así una altura más. Su chimenea a pesar de no ser la misma, se ha reconstruido intentando seguir el patrón tradicional lo cual denota algo de sensibilidad por parte de quien planteó la reforma. La misma queda bien de manifiesto si contemplamos las otras dos chimeneas de nueva construcción de la otra caída de ese mismo tejado las cuales se recortan contra el cielo. En cambio, no sucedió lo mismo con la de Casa Baltasar pues en la actualidad es una chimenea mucho más pequeña y sin personalidad. El tejado de esta casa ha perdido inclinación y altura y a cambio la fachada sur ha aumentado su tamaño.
 
El mismo rincón de Siresa en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra


          Por otra parte, las fachadas de Casa lo Maestro, Casa Morán y el Pallar de Catarecha apenas se pueden apreciar. Esto se debe al nuevo edificio que se construyó en su día sobre las Eras de Berdolé en las que actualmente se ubica el Bar Pirineo. Lugar de encuentro tanto de nativos como de forasteros. Forasteros alemanes como los que aparecen en la imagen quienes visitaban esta zona practicando un turismo ornitológico cada vez más frecuente en estos valles perinencos. Las calles perfectamente empedradas con piedras obtenidas de la abundante formación geológica conocida como flysh y que tanto abunda en la zona, es otra reforma acorde y en consonancia con el ambiente pétreo de Siresa. Quizás donde más se note el paso del tiempo sea en el Campo Royo, antaño siempre sembrado de patatas u otras hortalizas necesarias para la supervivencia de la familia, en la actualidad ya no se cultiva nada de lo antaño. Señal de que o bien no les hace ya falta en esa casa o quizás que ya no hay brazos ni ganas para cultivarlo.

            Y ya puestos, a continuación incluyo varias imágenes similares más que he recopilado de este mismo encuadre y correspondientes a distintas épocas:
Imágen de Siresa hacia 1920-30 de autor desconocido
Vista del Monasterio de San Pedro en agosto de 1963
Vista de Siresa a mediados de los años 60 del siglo pasado
Una nueva imágen de Siresa comercializada en su momento en forma de postal


Notas y Bibliografía

- Mi agradecimiento personal a José Manuel Lagrava de Casa Berdolé de Siresa, quien respondió mis preguntas y aclaró mis dudas hacien gala de toda la paciencia del mundo.

- www.romanicoaragones.com : Magnífico portal de Antonio García Omedes donde está toda la información posible sobre el románico aragonés y que bien merece una detenida visita.


martes, 26 de mayo de 2015

Basarán



          No sé por qué será pero el subconsciente, antes o después, me acaba traicionando y cuando me doy cuenta acabo nuevamente en la comarca de Sobrepuerto. No hace demasiadas fechas, en febrero de este año, mi memoria fotográfica me llevó hasta Escartín. En esa ocasión abordaba una foto de este pueblo en la que al fondo, de forma discreta, asomaba otro núcleo abandonado de esta zona, Basarán.

Vista de una calle de Basarán hacia 1980. Foto: Archivo Cartagra
         En el presente post me voy a centrar precisamente en este pueblo abandonado de Sobrepuerto cuyas ruinas hace ya muchos años que luchan contra la inexorable vegetación que amenaza con engullirlas de forma irremediable. Y lo hago de la mano de una fotografía, que aun sin ser demasiado antigua, resulta en cambio bastante representativa para ilustrar cual ha sido la evolución de este pueblo en los últimos treinta años aproximadamente. En esta foto, aun sin llegarse a ver, casi se intuye Escartín sobre una loma del fondo y a la derecha de la imagen.


        La imagen nos muestra un pueblo abandonado hace tiempo y a pesar de ello las casas todavía mantienen sus cubiertas medianamente bien conservadas. Tan sólo falta la porción derecha del tejado de Casa Tapia el cual ya aparece derrumbado, caído seguramente en el interior del solar de dicha casa. Si prestamos un poco más de atención nos percataremos también que las balconadas de hierro de su fachada han desaparecido. Hurto, expolio? pues no lo sé muy bien pero es más probable que se tratara de algo de esto antes de que fueran llevados por sus dueños en el momento de su marcha. También podemos apreciar que la chimenea de Casa Sampietro presenta una fisonomía incompleta pues carece de su remate superior, incluido el habitual espantabrujas. Llama también la atención que su planta sea cuadrangular y no la habitual circular y tronco cónica.
Mi interpretación particular de este rincón de Basarán.


          Si contemplamos las aperturas de la fachada de Casa Sampietro, estas nos acaban delatando la presencia de un volumen añadido en su extremo derecho. La prueba más clara nos la ofrece la cumbrera o cernillón de su cubierta, más elevado que el resto de tejado que queda a la izquierda de la casa. Si prestamos algo más de atención, la distribución de las piedras en su fachada también nos revelan que estamos ante un volumen nuevo pues así lo delata la línea vertical interrumpida que conforman algunas piedras esquineras. La vegetación herbácea que crece en las calles, aparentemente chordigas, muestran igualmente ausencia de personas y animales por las mismas. Esta vegetación también apunta al estado ruinoso del tejado de Casa Franco donde ya ha comenzado a crecer sobre el buro que antaño sirvió de asiento a las leras y losas de su tejado.


         Saltamos en el tiempo para centrarnos en la foto actual, y como en otros casos, nos quedamos casi sin aliento. Basarán en la actualidad es una ruina en el más amplio sentido de la palabra y esta instantánea da buena muestra de ello. En la imagen actual queda bien a las claras el referido avance de la vegetación. El pequeño arbusto a la izquierda de la puerta de entrada a Casa Sampietro se ha convertido en un magnífico ejemplar de sabuquero (Sambucus nigra) que obstaculiza buena parte de la misma así como la ventana del primer piso. Otros arbustos como las gabarderas (Rosa ssp) han conseguido medrar igualmente entre tanta ruina y tanto abandono.
Aspecto del mismo rincón de Basarán en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra

        Y desde las alturas, las cotas de Punta Manchoya o la Punta Cotonal, calladas e impasibles, han sido y seguirán siendo, mudos testigos del paso de los años. Discurrir de un tiempo que a buen seguro conseguirá, más pronto que tarde, ocultar bajo un espeso manto vegetal, todas las ruinas de lo que antaño fue un importante núcleo de Sobrepuerto. En la actualidad todavía viven personas naturales de este pueblo que pueden aportar en primera persona el testimonio de cómo era este pueblo cuando todavía estaba habitado. En el momento que desaparezca la última de ellas, ya sólo nos quedará recurrir a las escasas fotografías que se conservan de este pueblo. Llegado ese día sólo recordaremos que a sus habitantes los llamaban picholos o que en sus mejores momentos llegó a contar con hasta 18 fuegos. En las páginas de Sobrepuerto: Naturaleza en Silencio encontraremos también información muy interesante que seguro nos ayudará a recordar con algo más de detalle lo que en su día llegó a ser este pueblo.



sábado, 25 de abril de 2015

Panticosa



               En este viaje la memoria fotográfica nos lleva, por primera vez, a la población de Panticosa. Junto con Sallent de Gállego, son los dos principales núcleos de la Bal de Tena. Tanto por sí solos como por separado, acaparan argumentos más que suficientes para realizar una visita a cualquiera de los dos núcleos sea cual sea la época del año en la que nos encontremos. Panticosa posee una personalidad propia que podremos comprobar nada más adentrarnos por sus calles y plazas. Y la foto de hoy se centra precisamente en una de sus plazas. Se trata de la Plaza Zuloaga aunque la mayoría de los vecinos la siguen conociendo como la Plaza Perorán. Este nombre lo toma de una de las casas cuya fachada principal da precisamente a esta plaza.
Plaza Perorán de Panticosa hacia 1910-20. Foto: Ediciones Arribas

              La fotografía más antigua de las que incluyo en el presente post, muestra el mismo escenario que las demás aunque esta lo hace con un encuadre más cerrado y algo más próximo a la fuente. Tras una primera visualización de la misma, rápidamente nos llama la atención que todas las personas que aparecen en esta instantánea estás pendientes del fotógrafo. Seguramente que por esa época, calculo que la foto está tomada entre 1910-20, no debían ser muy abundantes en Panticosa aun a pesar de que históricamente este pueblo siempre contó con muchísimos visitantes forasteros. La mayoría de ellos iban seguramente camino del proximo Balneario de Panticosa a tomar las aguas sulfurosas de renombre internacional que se remonta nada menos que a finales del siglo XIX. Llama también la atención el número de niños presentes en la plaza, repartidos junto a las fachadas de Casa Perorán y Casa Pedromiguel. La siguiente casa que se levanta en la misma alineación es Casa Fanlo en cuya entrada aparece una persona. Merece destacar también el macho que aparece junto a su amo al lado de la fuente. Hasta el macho parece más interesado en la figura del fotógrafo que en abrevarse. O igual es que ya había saciado su sed... Esta fuente se apoya sobre la fachada oeste de una borda propiedad de Casa Miñón.
Aspecto del mismo rincón de Panticosa a principios de los años 70 del siglo XX. Foto: Ed. Sicilia

              En la siguiente instantánea ya vemos un Panticosa en color pues ya estamos a principios de 1970. El encuadre abarca un ángulo ás abierto lo cual permite hacernos una mejor idea de este rincón en su conjunto. Las fachadas de las dos casas ya han sufrido modificaciones, sobre todo la de Casa Pedromiguel que ha sido recrecida en al menos una altura.A esta casa también se la conocío posteriormente como Casa Celestino. En su planta baja, tal cual anuncia la rotulación pintada en su fachada, se ubicaba el Bar Sabocos, abierto para cubrir la demanda de un turismo que ya por esas fechas iría seguramente en aumento. Si no se había puesto en funcionamiento para esas fechas la estación de esquí de Panticosa bien poco le faltaría. A su vez, esta toma nos muestra una nueva casa. Se trata de Casa Cosme de cuya fachada sobresale el volumen de una galería cerrada. A falta de tantas personas como en la anterior, esta nos muestra varias hileras de coloridas banderolas colgadas que delatan muy posiblemente la celebración de las fiestas patronales de Panticosa. Estas se llevan a cabo para la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto.
 La Plaza Perorán y su entorno con alguno de sus nombres propios. Foto: Archivo Cartagra

              En la toma actual seguimos observando nuevas diferencias. Quizás la más evidente sea la alteración en la volumetría de Casa Perorán. Su fachada ha ganado una altura habitable y en su tejado aparecen dos ventanas en forma de lucanas. Además, el Bar Sabocos ha sido sustituido por una entidad financiera. La antigua cuadra de Casa Perorán en la actualidad ha sido convertida en vivienda habitual habiendo sufrido la pertienente remodelación que incluyó el levantamiento de una nueva altura. Los contenedores soterrados del primer plano se constituyen en un elemento evidente de la continua evolución de este núcleo pirenaico. Otros que también han evolucionado de forma clara son los vehículos pues el Renault 4 y otros modelos coetáneos han sido sustituidos por el Seat Ibiza. La irrupción de vechículos en la actualidad ha obligado también a cerrar el acceso de vehículos a la Plaza Perorán por medio de jardineras volantes. La Punta de Piniecho ha sido testigo mudo desde las alturas de la evolución ya no sólo del rincón que ahora nos ocupa, si no también de todo el pueblo de Panticosa.
Aspecto de este rincón de Panticosa en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra