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viernes, 10 de enero de 2014

El carácter social



            En los anteriores posts he hablado solamente de diferentes cuestiones de carácter humano derivados de los trabajos de hidrología realizados en la ribera del Río Gállego. Pero en todos esos trabajos descritos hasta ahora debe señalarse que también hubo un evidente aspecto social que no debe pasarse por alto. A su vez, dentro de este contexto pueden distinguirse hasta dos claras vertientes.

            En primer lugar hay que resaltar el indudable aspecto social de estos trabajos pues su ejecución durante el tiempo que los mismos duraron, supuso la contratación continua de un buen número de obreros locales. Durante mucho tiempo los albañiles, los peones o los canteros salieron básicamente de los pueblos del entorno donde se ejecutaron aquellos trabajos. Aquella circunstancia permitió incluso la especialización de algunos empleos. Esto sucedió hacia 1915-20 con el oficio de cantero pues un número indeterminado de vecinos de Biescas, además de especializarse en este empleo, consiguieron que su buen hacer llegara a ser reconocido incluso más allá del ámbito local. El trabajo de aquellos canteros llegó a ser muy bien valorado hasta en la vecina Francia donde también fueron contratados en más de una ocasión debido a la calidad de sus trabajos. Años más tarde y a raíz de un documental que realicé en 2007 (1) sobre las obras de hidrología efectuadas en la ribera del Río Gállego, tuve la oportunidad de hablar detenidamente con diferentes obreros. Todos ellos intervinieron directamente en esas obras y tras hablar detenidamente con ellos pude comprobar, a pesar de los años transcurridos, las difíciles condiciones en las que debieron cumplir con sus respectivos cometidos. Todos ellos eran procedentes de los pueblos de los alrededores y recurrieron a estos trabajos para conseguir complementar sus precarias economías.
De izquierda a derecha: Vicoriano Campo de Biescas fue mulero, Luis Escolano de Oliván trabajó como peón, Hilario Ainsa se encargó de llevar las listillas de los jornales de todos los obreros, Agustín Otal de Barbenuta fue cantero y Gregorio Isábal de Orós Bajo trabajó como peón. Fotos: Archivo Cartagra


            En cambio años más tarde, a partir de 1965, la situación fue bien diferente. Para esas fechas se había comenzado a construir en el término municipal de Sallent de Gállego las pistas de esquí de Formigal. Derivado de aquella situación, se inició también la construcción de los primeros hoteles para alojar a los esquiadores que habrían de llegar de fuera. Esa circunstancia supuso que todos los canteros de la comarca estuvieran empleados en estas obras. Por ese motivo, los responsables del Patrimonio Forestal del Estado (PFE) encargados de la construcción de distintas obras de hidrología en la zona, se vieron obligados a buscar canteros fuera. Así fue como acabaron trayendo canteros gallegos para poder acometer obras como un dique de corrección hidrológica que se construyó en el Río Aurín. Además, los responsables del PFE se vieron obligados a igualar los jornales que pagaban en aquellas obras pues de lo contrario los gallegos también hubieran acabado trabajando en el Valle de Tena.


            En cualquier caso y para cerrar esta vertiente social, cabe señalar que todos los jornales proporcionados tanto por la 6ª División Hidrológico Forestal, como por la Brigada de Hidrología del PFE, supusieron un complemento económico vital para aquellas economías familiares basadas principalmente en una agricultura y ganadería poco rentables que a su vez exigían mucha dedicación. Ese complemento económico se prolongaría durante unos cuantos años más, hasta principios de los años 70 del siglo XX, debido a los trabajos de repoblación forestal que también acometió en esta zona el PFE. La importancia de estos trabajos forestales fue claramente mayor que el de las obras de hidrología y los mismos serán abordados en futuras entregas.


            Pero volvamos a los trabajos de corrección hidrológico forestal realizados en la cuenca del Río Gállego para hablar de una última vertiente social derivada de los mismos. Esta mantiene puntos en común con al menos seis de los trabajos descritos en posts anteriores. Una buena parte de la justificación de aquellos trabajos vino condicionado por el peligro que corrían distintos pueblos de esta zona, pues si no se tomaban medidas urgentemente, el avance de los diferentes procesos erosivos podía implicar un serio riesgo para hasta seis pueblos diferentes. En esa situación se encontraban durante el periodo abarcado para los trabajos aquí descritos los pueblos de Biescas, Escuer Alto, Arguisal, Orós Bajo, Oliván y Berbusa.


            Para el caso de Biescas fueron las riadas y desbordamientos del Barranco Arratiecho las que pusieron en más de una ocasión en peligro ya no sólo la integridad de la huerta de Biescas, también algunas de sus construcciones más perimetrales. El ingeniero Ayerbe llegó a escribir como si no se ponía remedio cuanto antes a esa situación, en un plazo breve de tiempo también correrían riesgo las construcciones de Biescas más cercanas a este cauce. Ese riesgo era ya mucho más evidente en el caso de Escuer Alto pues alguna construcción levantada al pie de uno de los afluentes en la cabecera del Barranco Escuer ya había producido a principios del siglo XX desperfectos en varias construcciones. De hecho, este es el único caso de los seis citados en el que se llegó a materializar el traslado completo de sus habitantes hasta un pueblo de nueva construcción emplazado aguas abajo de dicho cauce. Arguisal por su parte también corrió serio peligro de ser afectado por la acción erosiva del cauce del mismo nombre. En este caso se consiguieron las partidas presupuestarias necesarias y los trabajos se acometieron rápidamente pudiendo detener a tiempo el avance de aquél proceso erosivo. La dimensión de los trabajos allí realizados en su día ha quedado a la vista recientemente tras unos sencillos trabajos de desbroce realizados sobre su cauce.
         Obreros en los trabajos de canalización del Barranco Arguisal hacia 1916.           
 Foto: Archivo Cartagra
 Trabajadores de SARGA durante el desbroce del Barranco de Arguisal realizado en diciembre de 2013. Foto: Archivo Cartagra
Otra vista del mismo cauce una vez eliminada la vegetación arbustiva que ocultaba los muros y diques construidos. Foto: Archivo Cartagra
                En los casos de Orós Bajo y Oliván el riesgo para la integridad de sendos núcleos no llegó a ser tan evidente como en los anteriores. Sin embargo, los ingenieros redactores de sendos proyectos de restauración no dudaron en señalar a lo largo de su contenido la necesidad de afrontar cuanto antes esos trabajos. La capacidad erosiva de cualquiera de estos dos cauces como consecuencia de una crecida era difícil de prever por lo que cuanto antes se contara con esos diques construidos sobre el terreno, mejor que mejor. Finalmente aquellos diques fueron levantados tal y como los proyectos contemplaron y a fecha de hoy esos cauces están totalmente corregidos y los núcleos de Orós Bajo y Oliván libres de todo riesgo.
Vista del pueblo de Oliván y a su derecha el Barranco Pasata. El dique se construyó en la parte inferior de su trazado. Fotografía: Archivo Cartagra

             Un caso bien diferente fue el caso de Berbusa pues a pesar de ser aprobado el proyecto de corrección del conocido como Barranco del Lugar, este nunca se llegó a ejecutar. Cabe recordar que el trazado del mismo partía el pueblo en dos barrios y ya se habían visto afectadas varias construcciones de este núcleo. A pesar de que en 1951 se llegó a librar el dinero contemplado en el proyecto, las obras en cuestión no se llegaron a ejecutar. Seguramente ese dinero se destinó a otros cometidos que se desconocen pues en diciembre de 1944 el PFE ya había recibido un escrito firmado por ocho vecinos de Berbusa ofreciendo a ese organismo la venta de todas las propiedades de este pueblo. Dicho pueblo fue finalmente comprado por el PFE un 29 de febrero de 1952 por un montante total de 1.350.000 Pts. Así pues, dado que aquella venta suponía la obligación de sus habitantes de abandonar este pueblo, la petición realizada por los mismos en 1948 de corregir el cauce del Barranco del Lugar, dejó de tener sentido. El transcurso del tiempo nos ha permitido comprobar como, aun a pesar de no haberse llegado a ejecutar en esa zona ninguna obra, la erosión apenas avanzó. De hecho, en la actualidad siguen en pie las construcciones que en su día llegaron a verse amenzadas por las crecidas de este cauce.   
Aspecto actual del Barranco del Lugar que dividía el núcleo de Berbusa en dos barrios. Foto: Archivo Cartagra

Aspecto que presentaba el Barranco del Lugar hacia 1950-55. Foto: Archivo Cartagra
Aspecto que presenta la misma zona en la actualidad, totalmente cubierta de vegetación crecida de forma espontánea. Foto: Archivo Cartagra

            Así pues, y para ir concluyendo, creo que tras lo dicho resulta bastante evidente el beneficio social directo de las obras relacionadas en este post. Hay que recordar además que el resto de trabajos hidrológicos no mencionados en este post también proporcionaron un innegable beneficio social indirecto que tampoco creo que sea necesario explicar en detalle aquí.


Fuentes y bibliografía:

(1): Piedras y Penas en tiempos del Patrimonio; Oliván,2007.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El Barranco de Orós

            Este cauce quedó incluido dentro de la Sección 2ª del Río Gállego según la división realizada en su día por la 6ª División Hidrológico Forestal. La fecha del proyecto de corrección y restauración de este cauce es de 1962 y fue redactado por el ingeniero de montes José María Ruíz Tapiador. Para esta fecha ya estaban muy adelantados los trabajos iniciados en el Barranco Sía y Barranco Oliván, incluidos también en esta misma Sección 2ª. La necesidad de actuar sobre los barrancos abordados hasta la fecha en este blog, no era sólo reducir al máximo unos procesos erosivos que ponían en peligro construcciones en algunos pueblos o campos de cultivo. Aquellos caudales sólidos perjudicaban seriamente a su vez las obras hidroeléctricas que había aguas abajo como era el caso del Pantano de La Peña. 
Vista parcial del plano principal donde se observa la ubicación de distintos diques, algunos de los cuales no se llegaron a construir. Foto: Archivo Cartagra
           Para principios de la década de los 60 fue cuando más de actualidad estuvo el proyecto de construcción de un nuevo embalse en la cuenca del Río Gállego. Según un proyecto que no he podido localizar, este se quería construir a la altura del pueblo de Senegüé y del cual tomaba el nombre. Al referirse el proyecto que ahora nos ocupa a las obras hidráulicas lo hacía en los siguientes términos: "Por el caudal sólido que el torrente aporta al Río Gállego, gasto sólido que perjudica notablemente obras hidráulicas de la importancia del Pantano de La Peña y que hace irrealizable, en tanto no se proceda a la repoblación y corrección de estas cuencas, la construcción del Pantano de Senegüé, situado inmediatamente aguas abajo de ellas". Otra motivación expuesta en este proyecto se centró en la posible afección que una gran crecida podría suponer para la integridad del mismísimo núcelo de Orós Bajo (1). Hasta ese momento no existía un riesgo inminente ni nadie había dado la voz de alarma pero tampoco se descartaba que debido al caudal sólido o arrastres de este cauce, esa situación pudiera llegar a presentarse en algún momento. Esa erosión sin embargo sí que preocupaba desde hacía años a los vecinos de Barbenuta. El barranco que discurría próximo a este pueblo, afluente del Bco. Orós, erosionaba directamente sobra la ladera donde se asentaba el pueblo de Barbenuta. Aquella situación había obligado a los vecinos de este pueblo a tomar medidas para estabilizar los fuertes taludes que caían hasta dicho cauce. Así fue como debieron construir pequeños muros y paredes con el objeto de abancalar y estabilizar dichos taludes.

           El proyecto abarcó la totalidad de la cuenca del Barranco Orós, también conocido como Barranco Lucas. Es decir, desde su desembocadura en el Río Gállego hasta su nacimiento en las faldas de Punta Erata. La superficie de su cuenca fue estimada en nada menos que 1.348 Ha repartidas entre el término municipal de Barbenuta, 1.228,25 Ha y el de Oliván con 120 Ha. Presenta una longitud total de 7,3 km, un desnivel de 890 m y una pendiente media del 12%. Había varias partes de su cuenca receptora que preocuparon especialmente al ingeniero redactor del proyecto. La primera era la zona más angosta de su trazado donde "...toda el agua de la cuenca se encajona en él, esta adquiere un poder de arrastre grande, transportando la mayor parte de los desprendimientos del flysh". Otro punto eran los tres afluentes más importantes que atravesaban en solano donde se asentaban los núcleos de Barbenuta y Espierre. 
Vista del pueblo de Orós Bajo en primer plano y el estrecho del barranco más atrás. Al fondo el puerto y la 
cima de Punta Erata, inicio de la cuenca receptora del Barranco Orós. Foto: Archivo Cartagra
          Los trabajos que se plantearon en este proyecto pueden dividirse prácticamente en sólo dos clases. Por un lado la construcción de diques transversales para detener los arrastres que se producían, y por otro, trabajos de abancalamiento en laderas y cabeceras erosionadas para facilitar las repoblaciones posteriores. La segunda clase de obras consistiría en la construcción de muros de mampostería en seco fundamentada "...en la existencia de gran cantidad de arrastres, casi paralelepipédicos, que hay en el cauce". Es decir, la gran abundancia de piedras cuyas cuatro caras eran lisas y por tanto excelentes para la construcción de pared. Hay que decir que esto no era nada nuevo para los nativos de estos pueblos pues sabedores de las características de esta piedra y de la abundancia de la misma, todas las paredes de las casas de los pueblos comprendidos en esta franja prepirenaica, están construidas a base de material procedente de esta formación geológica conocida como flysh.

           En los diques transversales se emplearía este mismo material aunque combinado con cemento portland para dar a los mismos la resistencia necesaria para soportar las acometidas de las crecidas y sus arrastres. Sólo visualizando el plano de la cuenca de este cauce y viendo la ubicación sobre el mismo de los diques proyectados, es la única manera de llegar a entender la envergadura de los trabajos aquí previstos inicialmente. Sobre el cauce principal se cuentan hasta 25 diques diferentes, estando ubicado el más alto cerca de la cota de 1.500 m, es decir, casi en la misma tasca del puerto de Erata. Pero además este proyecto contempló otras actuaciones en los tres afluentes que discurren por el solano de este valle de Barbenuta (2). El proyecto no da los nombre originales de dichos cauces y se limita a numerarlos. En el afluente nº 1 contempló la construcción de dos diques; en el nº 2 un dique y en el nº 3 otro más. En total, las previsiones iniciales eran las de construir 29 diques de diferentes dimensiones en total. Estas oscilaban entre los 3 m de altura y los 11 m. Entre todos ellos sumaban 21.785 m³ de mampostería hidráulica. A esa cifra había que añadir 1.456 m³ más correspondiente a los muros de mampostería en seco antes referidos. Como complemento a estos se contempló también la construcción de enfaginadas a base de la especie más abundante en la zona como era la salcera (Salix alba) Todo este impresionante conjunto de obras a realizar suponía un coste previsto de nada menos que 8.687.977 Pts. Pero para poder acceder hasta la base de muchos de aquellos diques era necesario acondicionar diferentes accesos. Por este motivo se contempló la apertura de hasta 6 km de sendas y otros 10 km de pistas forestales. Estas pistas auxiliares suponían un coste de 310.000 Pts adicionales.   
Lugar donde habría de ubicarse el dique nº 1 del Barranco Orós, hacia 1961, antes de iniciarse
las obras. Foto: Archivo Cartagra
Vista del dique nº 1 del Barranco Orós poco después de su construcción en 1963 y antes de restaurar los desperfectos sufridos por las crecidads en 1965. Foto: Archivo Cartagra


Aspecto del dique tras su reconstrucción en 1971. Foto: Fototeca DGB-INIA (2)
           Aún queda por hablar del último gran grupo de obras contempladas. Me estoy refiriendo a los trabajos de repoblación, complementarios a los anteriores e imprescindibles en cualquier empresa de corrección hidrológico forestal. Se estimó que la superficie sobre la que era necesario repoblar tenía 459,54 Ha mientras que la especie escogida fue el pino (Pinus sylvestris). La gran pendiente y pedregosidad del terreno desechó desde un inicio el empleo de maquinaria. Debido a la elevada pluviometría de este valle se descartó también la apertura de fajas siguiendo las curvas de nivel. Este era el método recomendado para zonas con escasa pluviometría pues las fajas eran la mejor manera de retener la escasa agua procedente de la lluvia. Aquí se estimó más oportuno abrir hoyos manualmente en una densidad 2.000 hoyos por hectárea. Las dimensiones de los mismos habrían de ser de 40 cm de lado y otros 40 cm de profundidad: "La tierra extraída del hoyo deberá colocarse en la parte de la ladera situada por debajo de la boca, con el fin de que  las lluvias o vientos no puedan aterrarlo prematuramente" decía el proyecto. 

            En su páginas también recomendaba que los hoyos se abrieran con antelación suficiente a la plantación propiamente dicha: "El efecto que se consigue con esta labor es, en primer lugar meteorizar, oxidando o hidratando principalmente, muchas sustancias, tanto orgánicas como minerales, que se encuentran en los horizontes extraídos, logrado su transformación más sencilla. Por otra parte al desmenuzar el suelo se aumenta su permeabilidad, se favorece la aireación aumentando la porosidad, y en una palabra se modifica la textura, transformando el suelo en otro siempre más suelto." Recomendaba el ingeniero redactor que las hoyas fueran abiertas por cuadrillas de obreros contratados que no superaran la veintena de hombres cada una "...colocándolos según líneas de máxima pendiente en la ladera a ahoyar obligándoles a marchar en su trabajo aproximadamente por curvas de nivel y en disposición de tresbolillo y a una densidad de 2.000 hoyos por hectárea". En cada hoyo se colocarían dos plantas de dos savias, repicadas y a raíz desnuda. Este plan de repoblación forestal fijó un plazo de ejecución de cinco años, repoblando cada año unas 92 Ha, además de la reposición de las bajas del año anterior que se detectaran. La fórmula propuesta por el ingeniero redactor del proyecto fue mediante la firma de consorcios entre los vecinos de Barbenuta y Espierre y el propio Ayuntamiento de Barbenuta.
Aspecto del dique de cierre o nº 1 en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra
            Pero este proyectó aún contempló una nueva modalidad de repoblación. Esta consistió en la siembra de pastizal en las tascas de Erata mediante semillas de avena (Avena sativa) y esparceta (Onobrychis sativa). Esta habría de aplicarse obligatoriamente en aquellas zonas de tasca que presentaran calvas, bien por efecto de la erosión o bien por acción del propio ganado vacuno que pasta la zona durante el periodo estival. Con un carácter más de regeneración de pastizales, también se contempló la siembra con estas mismas especies de otras 42,16 Ha. Para la ejecución de este plan se fijó un plazo de dos años de tiempo, a razón de 21 ha anuales.
            El montante total previsto para los diferentes trabajos de repoblación forestal ascendía a 2.331.888.87 Pts. Si sumamos las 310.000 Pts de los trabajos auxiliares; 8.687.977 Pts de las obras de hidrología y 937.537 Pts de otras partidas, obtenemos una cifra total de nada menos que 12.267.402 Pts de las de 1962, fecha de este proyecto. (1)
 Aspecto del vaso de recepción del dique nº 1 del Bco. Orós hacia 1965, colmatado de agua poco después de concluida su construcción. Foto: Archivo Cartagra
            El transcurrir de los años se ha encargado de demostrar qué pasó con todo cuanto hasta ahora se ha descrito. No debe sorprendernos el hecho de que parte de lo contemplado en dicho proyecto no llegara a ser realidad. Fueron varias las circunstancias conocidas las que impidieron aplicar en un porcentaje mayor aquellas previsiones. Por un lado y como ya quedó dicho líneas arriba, estamos ante un proyecto muy ambicioso que implicaba una fuerte inversión económica. Se conoce que el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) realizaba durante los años 60 infinidad de proyectos de diversa índole a lo largo y ancho de la provincia de Huesca. Así pues, con toda seguridad puede afirmarse que la falta de presupuesto fue la principal responsable de que aquél proyecto quedara a mitad ejecutar.
            En cuanto a las obras de hidrología previstas hay que señalar que de los 29 diques sólo se construyeron los señalados en el proyecto que nos ocupa con los números 1, 2, 3, 6, 8 y 16. El nº 1 se ubica cerca del pueblo de Orós Bajo. El nº 2 por encima del estrecho y su cascada mientras el resto se reparten cauce arriba espaciados entre si de forma irregular. Respecto a las repoblaciones contempladas hay que decir que ninguna de las previstas se llevaron a la práctica. Ni la de pinos ni la de regeneración de pastos. El problema en este caso no debió ser económico sino más bien de acceso a la propiedad del terreno sobre el que repoblar. Es decir, ni se compró superficie de terreno sobre la que repoblar ni se firmó ningún consorcio entre el PFE y Ayuntamiento de Barbenuta o los vecinos propietarios.

Ubicación de cinco de los seis diques construídos según la numeración del proyecto original. Archivo Cartagra
        Al respecto de esta cuestión sí que puedo aportar alguna información complementaria. Parece ser que en septiembre de 1962 varios vecinos de Barbenuta y Espierre se presentaron en el despacho de un ingeniero de montes del PFE en Zaragoza. Su objetivo fue comunicar a dicho ingeniero su intención de vender sus tierras y sondear cual podía ser el precio de venta. Aquél ingeniero se llamaba Alfonso Villuendas y al poco de dicha reunión mandó una instrucción al inspector de trabajos en esa zona, Francisco Trémin, quien vivía en Jaca. La información que este les transmitió fue que presentaran cuanto antes y por escrito su oferta de venta para que la misma estuviera en poder del PFE antes de finales de 1962. Se ha localizado una carpeta con el nombre del pueblo de Barbenuta aunque en su interior no aparece ninguna oferta por escrito de tal ofrecimiento. En su lugar aparece una relación con el nombre de las casas abiertas que había entonces en Barbenuta, nueve en total: Gaitero, Asora, Cristino, Balbarós, Pascual, Franco, Ignacio, Gavino y Chuanorús. Los de Casa Navarro ya habían marchado a vivir a El Temple y los de Casa Ferrero a Monzón. Por lo que se refiere a Espierre, allí seguían abiertas once casas: Lacasa, Otal, Chaime, Abarca, Pardo, Soro, Patricio, Ferreira, Eustaquia, Ramón y Azón (3).  

            Es muy probable que la urgencia en disponer de aquél ofrecimiento antes de finales de 1962 estuviera fundamentado en algún rumor interno dentro del PFE que indicaría la llegada de posibles recortes para el año próximo. Finalmente, durante 1963 se confirmaron aquellos rumores y el presupuesto dedicado para la adquisición de nuevas tierras se vio reducido y solamente a los casos de verdadero interés. Así pues, el intento de los vecinos de estos dos pueblos quedó relegado a la espera de mejores tiempos. Aquél recorte en la partida de adquisiciones del PFE debió durar entre uno y dos años pasado el cual este organismo continuó comprando montes en esta zona del Alto Gállego. Es muy posible que si finalmente no se llegó a retomar la adquisición de terrenos dentro del término de Barbenuta, fuera debido a un cambio de parecer entre la mayoría de los vecinos de aquellos dos pueblos.
         Detalle parcial del Parte Fin de Obra firmado por el Guarda Forestal encargado de lmisma. 
Foto: Archivo Cartagra 
             Pero buceando entre papeles pude encontrar un documento nuevo sobre este barranco. Hace referencia a la reconstrucción que hubo que acometer en 1966 del dique de cierre, es decir, el más próximo al pueblo de Orós Bajo. Hacia 1965 tres fuertes tormentas sucesivas bastaron para que el vaso de recepción de este dique quedara colmatado. Es decir, su parte posterior quedó rellenada de áridos hasta su límite superior. Esto fue debido también en gran medida al corrimiento de parte de los estratos de la ladera derecha. Aquél movimiento provocó a su vez que fallara parcialmente el apoyo del dique en su flanco derecho. El mismo produjo grietas en su muro de mampostería inicialmente pequeñas. La acción del agua tras nuevas tormentas permitió que aquellas grietas se convirtieran en un boquete de más de un metro cuadrado. Por este motivo en 1967 fue necesario intervenir de urgencia para evitar la ruina total de este dique. Las obras, además de cerrar ese boquete permitieron reforzar su contradique de forma que la aleta derecha del mismo ejerciera como muro de contención de los estratos de esa misma ladera. Aquellas obras presupuestadas en 700.000 Pts finalmente costaron, según el parte de fin de obra, sólo 590.000 Pts. Aquél parte y aquellas obras fueron supervisadas también por el guarda forestal Santos Cav

Descendiendo la gran cascada del Barranco Orós. 
Foto: Archivo Cartagra
            Para concluir cabe señalar que en la actualidad este barranco, aun a pesar de no contar sobre su cauce con todos los diques previstos, presenta un estado aceptable pues no ha sufrido crecidas que puedan calificarse más allá de ordinarias. Los seis diques que se llegaron a construir en su momento cumplen a la perfección con su cometido y presentan distintos niveles de colmatación. Qué poco se podía imaginar el ingeniero redactor del proyecto, José María Ruiz Tapiador, que los muros y pozas del dique y contradique nº 1 próximo a Orós Bajo iban a convertirse, muchos años más tarde,  en un lugar muy solicitado durante el verano por bañistas y visitantes tomando el sol. Tampoco imaginaría seguramente que la parte final de su cauce fuera recorrida a lo largo del año por numerosas personas ávidas por descender las dos cascadas de cerca de 30 metros del impresionante estrecho, practicando el barranquismo.  



Bibliografía y fuentes:

(1): Proyecto de corrección hidrológico-forestal del Barranco de Orós; Archivo Servicio Provincial de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Huesca.
(2): Fototeca Dirección General de Biodiversidad; Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, Madrid.
(3):Fondo Documental del Monte; Ministerio Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Madrid.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Los barrancos de Arguisal

  En este nuevo post sobre los trabajos de hidrología realizados en la ribera del Río Gállego abordaremos los diferentes cauces existentes en el entorno del pueblo de Arguisal, aguas abajo del pueblo de Escuer. La necesidad de la realización de estos trabajos hay que buscarla, al igual que para los cauces ya descritos hasta ahora, en el fuerte carácter torrencial de los mismos debido principalmente a los avanzados procesos erosivos existentes en distintos puntos de sus cabeceras o tramos intermedios. También, en las consecuencias negativas que dicha erosión producía sobre alguna infraestructura pública como era en este caso la carretera que llevaba a Biescas y al Valle de Tena o incluso el riesgo para alguna casa de Arguisal.
   La primera reseña sobre estos trabajos se remonta a 1923. Se trata de una nota muy escueta dentro de un artículo aparecido en la Revista Montes que decía lo siguiente: “Aparte de la defensa del pueblo, el Arguisal amenaza una parte importante de la vega del Gállego y la misma carretera que interrumpía el Arás. Los daños que en esta vía pública causó hasta el día este torrente han sido menores, en apariencia al menos, que los causados por el Arás, porque es torrente de menos cuenca y de más reciente formación” (1). Poca información nos aporta esta cita aunque ya deja entrever que el pueblo de Arguisal corría peligro y debía ser defendido. A pesar de la reducida cuenca de captación de este cauce, su trazado discurría muy próximo al pueblo por lo que los vecinos ya habían dado la voz de alarma tras comprobar la capacidad erosiva en diferentes crecidas. De hecho las fotos antiguas localizadas (2) nos demuestran que para 1913 ya habían comenzado los trabajos de hidrología en este cauce, los cuales consistieron en la canalización de un corto tramo del mismo. Esos trabajos continuaron en 1914 con la canalización de un nuevo tramo que incluyó la construcción de al menos dos pequeños diques. En 1916 los trabajos afectaron a otro tramo y consistieron en la construcción de otros dos diques de unos tres metros de altura cada uno.  
Aspecto de las obras en el cauce del Bco. Arguisal hacia 1913. Foto: Archivo Cartagra

Otra vista de las obras sobre seguramente el Barranco Arguisal en 1914. Foto: Archivo Cartagra
  A falta de documentos que nos describan con más detalle la ubicación y el tipo de obras, deberemos una vez más guiarnos por las fotografías localizadas. Así sabemos que para 1926 se construyó otro dique de mampostería hidráulica y que por encima del mismo se canalizó un tramo de unos cien metros escasos. Al año siguiente, en 1927, se construyó un nuevo dique cauce arriba del anterior.
 Trabajos de corrección realizados en diferentes años sobre el cauce del Bco. Arguisal. El dique nº 3 fue construído en 1926 mientras que el marcado con el nº 4 se construyó en 1927. Foto: Archivo Cartagra
  Tampoco se ha podido concretar la fecha, pero aproximadamente entre 1930-35 se intervino en un nuevo tramo de su cauce. Así fue como se realizó una nueva canalización justo por encima de la carretera que comunica Sabiñánigo con Biescas. Esta fue una obra vital pues con su ejecución se evitaron los habituales cortes de esta vía debido a los desbordamientos del Bco. Arguisal y a los numerosos arrastres de áridos que traían consigo. Estos, al igual que sucedía con el Barranco Arás, en más de una ocasión implicaban el corte al tráfico rodado de esa carretera.

            Canalización del tramo final del Bco. Arguisal para evitar aportes de áridos a la carretera que une Sabiñánigo con Biescas, hacia 1935.
                                                                                          Foto: Archivo Cartagra
A la izquierda de la imagen y semioculta por la vegetación se encuentra la canalización que se muestra en la anterior imagen. Foto: Archivo Cartagra
    Antes de concluir con este cauce es obligatorio hacer varias consideraciones importantes. El pueblo de Arguisal se encuentra flanqueado por dos barrancos diferentes y sobre ambos se efectuaron trabajos de corrección hidrológico forestal. El situado al sur del pueblo es el conocido como Barranco de Arguisal mientras que el situado al norte se denomina como Barraco de la Fuente. Sólo se han podido que localizar las fotografías sueltas que acompañan este post (2) y hasta ahora no se ha encontrado ningún documento escrito o proyecto que permita aclarar qué diques se construyeron en uno u otro cauce. Las fotografías datadas en 1913 y 1914 no permiten distinguir sobre cual de los dos cauces se asientan. La de 1916 muestra casi con toda seguridad el Barranco Arguisal. Según la dumentación antigua consultada para otros barrancos de la zona se sabe que sobre este cauce se actuó unos años después de comenzar las obras en el Bco. Arás. Así pues, en función de las fechas señaladas, es muy posible que estas dos fotos representen obras realizadas en esos momentos sobre el Barranco Arguisal. Hay que señalar además la dificultad añadida que supone intentar identificar estos diques fotografía en mano. Resulta que todos estos diques fueron reconstruidos o bien recrecidos en fechas indeterminadas por lo que su morfología cambió considerablemente.
                      Trabajadores en plena faena durante las obras de corrección del Bco. Arguisal en 1916.                                 Foto: Archivo Cartagra
      De los diques contruídos en el Barranco de la Fuente es muy posible que no aparezcan en ninguna de las fotografías localizadas. En él hay al menos un par de diques que confirman lo dicho hasta ahora pues presentan también signos evidentes de haber sido recrecidos en algún momento. No hay unanimidad entra los vecinos de Arguisal a la hora de fijar la fecha de los recrecimientos si bien esta puede fijarse de 1971 en adelante. De la numerosa documentación que he consultado sobre el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) no he encontrado ningún expediente sobre tales obras de recrecimiento. Esto me invita a pensar que esos trabajos se realizaran durante los primeros años de existencia del organismo que sustituyó al anterior y que se denominó ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza).
Dique y contradique en el Bco. de la Fuente. Foto: Archivo Cartagra

      Pero aún nos queda otro barranco sobre el que hablar. Entre los pueblos de Arguisal y Escuer hay otro cauce sobre el que también se ralizaron obras de corrección hidrológico forestal. Este hace a su vez de huega entre los dos pueblos anteriores, se le conoce como Barranco Millarones aunque algún mapa de la époco también lo denomina Bco. de la Huega. En él podemos observar hasta tres diques consecutivos. El más grande de ellos también presenta rasgos evidentes de haber sido recrecido en su momento. 
        Dique y contradique en el Bco. Millarones.
Foto: Archivo Cartagra
Dique en el Bco. Arguisal junto a la carretera de
acceso a Arguisal. Foto: Archivo Cartagra
      En la actualidad los diques existentes tanto en el Barranco Arguisal, en el Barranco de la Fuente como en el Barraco Millarones, están totalmente integrados sobre el terreno y permanecen semiocultos por la vegetación que ha crecido de forma inexorable estos años. Muchos de los muretes y canalizaciones apenas se pueden distinguir entre la maraña de barzas, gabarderas y otras matas. Desde el mismo momento de su construcción, todos estos diques han cumplido de forma impecable con la función para la que en su día fueron diseñados y han contenido de forma eficaz cuantos arrastres les han llegado. La mejor forma se confirmar esta eficacia ha sido la comprobación de que casi todos ellos fueron recrecidos años después tras quedar colmatados por los áridos retenidos. Hay que señalar por último que una gran parte de la culpa del buen comportamiento de estos diques hay que buscarlo también en las repoblaciones forestales que en su día realizó el PFE sobre la cabecera de estos barrancos. Así es como el paraje de Lacunas se presenta en la actualidad totalmente cubierto por un espeso bosque de pino silvestre. Si comparamos la foto inferior con la incluida a mitad de este post, datada hacia 1935, podremos comprobar el aspecto de este paraje antes y después.
Ubicación espacial de dos de los tres barrancos aquí tratados con respecto al pueblo de Arguisal. Foto: Archivo Cartagra

Bibliografía y fuentes:
(1)  Revista Montes, nº 1088; Madrid, 1923.
(2)  Archivo Servicio Provincial Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Huesca.