sábado, 4 de febrero de 2017

La piedra de Sierrabilla

            Pocas son las situaciones en las que caminando por el monte nos demos de bruces con una piedra que contenga una inscripcion tan clarificadora como la que hoy nos ocupa. La piedra en cuestión se encuentra en la Collada Sierrabilla, nombre este que toma a su vez de un antiquísimo poblado de idéntico denominación que debió desaparecer allá por la Edad Media fruto de alguna peste o plaga. Sigue diciendo la tradición oral del entorno de Cerésola en cuyo monte se ubicaba, que tan sólo se libró que una mujer de aquella epidemia. Dicha mujer fue acogida entre todas las casas de Cerésola y las propiedada de ese pueblo acabaron siendo repartidas entre las casas del pueblo de acogida. Esta historia no se hace desconocida del todo pues bien podría ser una adaptación de otra similar pero que se refiere a dos abuelas cuya casa o pueblo también se amortó por otra plaga. Al margen de estas historias que tienen muchos elementos comunes entre sí, cabe señalar que este pueblo se ubicaba cerca de la línea divisoria de aguas que separa los cáuces del río Guarga y el río Basa, si bien estaba asentado en territorio de A Guarguera. Más concretamente en el monte que actualmente pertenece al pueblo de Cerésola.
Primer plano de la inscripción sobre la piedra de la Collada Sierrabilla.
            Y califico dicha inscripción como clarificadora pues tal y como muestra la imagen, esta resulta legible casi en su integridad. Quizás el segundo apellido ofrece alguna dificultad pero tras realizar un serie de averiguaciones se ha podido confirmar qué dice. La inscripción en cuestión nos muestra un nombre completo: Julián Castiella Beired. Este nombre aparece incluido dentro de un cuadrado más o menos regular mientras que a su izquierda se grabaron las iniciales de este mismo nombre aunque acompañadas de una fecha que nos sitúa en 1929. Seguramente esta es la fecha en la que la persona que corresponde a este nombre realizó la inscripción. Debajo de esas iniciales aparece otra inicial aislada, una C concretamente. En primera instancia pudiera pensarse que se tratara de la novia o la mujer del mismo. Pero habría que decantarse por la primera opción pues he podido saber que su mujer se llamaba María Hernández y para más señas procedía nada menos que de Zamora.

            Julián Castiella Biered nació en el seno de Casa Aguau de Cerésola y no hace tanto tiempo que falleció pues debió ser hace una decena de años aproximadamente. Cabe señalar también aquí y ahora que este apellido no es oriundo de Cerésola. Pedro Castiella, su padre, salió de un pueblo de Ballibasa, concretamente de Sobás, quien acabó casándose con una mujer de dicha casa apellidada Beired. En un año que no se ha podido precisar de finales de la década de los 60 del pasado siglo XX, Julián y su familia abandonaron Cerésola marchando a vivir a tierra baja. Primero debieron asentarse en Grañén y durante sus últimos años ya lo hicieron en Huesca. Pero a pesar de su marcha, aquél hombre dejó su impronta en forma de inscripción. La debió hacer muy posiblemente durante un número indeterminado de largas jornadas dedicadas al pastoreo allá por 1929, recorriendo el monte de Cerésola al frente del algún exiguo rebaño de ovejas y cabras.
Aspecto que ofrece el entorno donde se ubica la piedra en cuestión, semicubierta por los arizona y ubicada en el claro de un espeso joven pinar de pino silvestre.
            El aspecto que debía presentar el monte de Cerésola en aquellas fechas poco o nada tendría que ver con el que ofrece en la actualidad. Ahora, la vegetación ha cubierto prácticamente todo lo que antaño serían campos de cultivo y zonas de monte bajo donde predominariá el boj y alguna aliaga. De la ubicación del pueblo original de Sierrabilla nada ha llegado hasta nuestros días. Tan sólo se sabe que podría asentarse en algún punto de la pequeña llanura de terreo ubicada en esa zona. Seguro que para antes de la guerra estas laderas estaban sometidas a una presión humana inmensamente mayor que en la actualidad. El cierre de las las casas de Cerésola, salvo una que aún hoy día sigue abierta, permitió una larga tregua sobre la hoy lozana vegetación. Esto ha permitido que actualmente un espeso pinar de pino silvestre ocupe toda esta zona llana en la que antaño se ubicarían los campos que permitían subsistir a los habitantes de este pueblo. Si Julián Castiella Beired tuviera que pastorear hoy en día esta zona a buen seguro que antes o después acabaría extraviándose, o en su defecto, perdiendo más de una cabeza de su rebaño.

            A raíz de la publicación de este post tuve la suerte de que los dos hijos de Julián contactaran conmigo vía Facebook. Además de la grata sorpresa que para mí supuso este "encuentro", Jesús me proporcionó nueva información que desconocía en el momento de la redacción de este texto. Me aclaró que su madre llegó hasta Cerésola desde Almeida de Sayago (Zamora) pues por esas fechas había destinada en Cerésolo una profesora que era prima suya. Me facilitó la edad de nacimiento de su padre que fue en 1911 por lo que se puede concluir que cuando Julián realizó la inscripción que nos ocupa contaba tan sólo 18 años. La "C" aislada que aparece graba en la piedra corresponde a la primera letra de Cerérola. En 1955 la familia de Casa Aguau al completo emigró hasta Grañén donde Julián Castiella falleció en 1996. 


Retrato de Julián, el autor de la inscripción,
hacia 1929 precisamente. Foto: J. Castiella.
            Quien me iba a decir a mi que esta sencilla inscripción sobre una piedra perdida en medio de un monte tan alejado iba a dar tanto de sí. Y mucho menos propiciar un encuentro en la red con los dos hijos del protagonista. Son interacciones de la vida misma que no responden más que a la casualidad. Antaño unos escribían grabando sobre las rocas ayudados de escasos útiles, ahora lo hacemos desde casa y con herramientas digitales. Así es como la interacción surgida a través de Facebook me ha ofrecido unos resultados inesperados. Fruto de la misma he obtenido nueva información y hasta una fotografía del protagonista de la inscripcción que sin dudar incluyo en esta revisión del post inicial. Gracias al interés de su hijo Jesús Castiella, he podido aclarar también la otra inscrición menos evidente que aparece en la parte superior de la imágen. Se trata de las iniciales J B A las cuales corresponden a Joaquín Beired Ara. Este hombre que era sólo dos años mayor que Julián Castiella Beired, era hermano de su madre y por tanto tío carnal suyo. Ambos compartieron innumerables jornadas pastoriles en este paraje de Sierrabilla. Y además de espacio y tiempo, compartieron también uno de los escasos entretenimientos del que podían disfrutar en ese entorno, realizar grabados sobre las piedras areniscas como la de la imágen.



Fuentes y documentación:

- Mi agradecimiento personal a Mariángeles Grasa de Casa Juandomingo de Cerésola por su amabilidad a la hora de aclarar cuantas dudas le plantee en su momento.

- También mi particular agradecimineto a los hijos de Julián Castiella Beired quienes tras publicar este post contactaron conmigo a través de Facebook. En particular a Jesús quien además de darme información sobre la segunda inscripción, también me proporcionó una interesante fotografía de su padre que data más o menos de la misma fecha en que realizó la inscripción.

 

1 comentario:

  1. Muy interesante esta historia. ¿Se refiere a tu padre Tere?

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