domingo, 12 de enero de 2014

Pinos y Penas



            A más de uno seguro que le suena el encabezado del presente post. Corresponde al título de mi primer documental realizado allá por 2007. Además, ha sido mencionado en diferentes entradas de este blog pues su contenido toca directamente con materias ya tratadas aquí. La elaboración de aquél documental debo reconocer que surgió en gran medida fruto de la casualidad. Me explicaré. Mi idea inicial en aquél momento era preparar un trabajo escrito donde abordar la cuestión de las repoblaciones forestales acometidas por el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) en la provincia de Huesca. Al poco de comenzar a desarrollar esta cuestión surgieron diferentes nombres propios con los que conseguí elaborar una lista de informantes. Lista esta más que interesante pues todos ellos vivieron en primera persona la época de mayor trasiego repoblador de nuestra provincia. Unos habían vendido sus propiedades al PFE, otros habían trabajado temporalmente para este organismo mientras que otros hasta llegaron a formar parte del mismo. En poco tiempo conseguí una red de informadores que me ayudaron en gran medida a dar forma a todo cuanto recogían las diferentes disposiciones y normativas del momento que ya había conseguido recopilar. Sus testimonios también me ayudaron sobremanera a interpretar y ubicar todas una serie de cuestiones y prejuicios que la tradición oral había conseguido mantener hasta la actualidad.

Carátula de mi primer documental sobre las
repoblaciones forestales en la provincia de Huesca

            Pero hubo un momento en el que los testimonios de esos hombres y mujeres hicieron que replanteara mi pretensión inicial. Tras entrevistarme con unos cuantos de ellos, rápidamente fui consciente que las experiencias vividas por estas personas, la intensidad y el sentimiento de sus palabras o el lenguaje no verbal de sus rostros o manos, iba a resultar practicamente imposible de describir por medio de palabras. Así pues, a partir de ese momento, la idea inicial de elaborar un trabajo escrito sobre las repoblaciones forestales acabó siendo reciclada y se transformó en otra cosa bien diferente. Desde ese momento me propuse elaborar un documental en el que recopilar los testimonios de todas las personas que había localizado hasta ese momento. Adquirí una videocámara de segundamano y aprendí a manejarla sobre la marcha. Busqué y entrevisté nuevas personas. Localicé algo más de documentación antigua así como todo el material gráfico que pude. Con todo este material finalmente conseguí elaborar el documental que llevó por título Pinos y Penas en tiempos del Patrimonio. Una vez concluido el mismo se me ocurrió la posibilidad de presentarlo al certamen de cine etnográfico que anualmente se convoca en Boltaña (Huesca) conocido como Espiello. Y para mi gran sorpresa y satisfacción, acabó obteniendo el Premio al Mejor Documental de Temática Pirenaica en su edición de 2007. Tras la realización de ese documental, y como prolongación del mismo, elaboré otro nuevo en el que abordé los trabajos de corrección hidrológico forestal realizados también en la provincia de Huesca. Este trabajo igualmente ha sido referenciado en más de uno de mis posts escritos durante el pasado año 2013.

Mi segundo documental sobre las 
obras de hidrología en Huesca

            Todo lo dicho hasta ahora me sirve como introducción para abordar el verdadero objetivo del presente post. Tras la conclusión de los anteriores documentales continué trabajando e indagando en todo cuanto tuviera relación con las repoblaciones forestales oscenses. Es decir, retomé la idea inicial de realizar un trabajo escrito sobre esta materia. En la actualidad llevo ya unos cinco años investigando sobre el tema y en todo este tiempo he conseguido recopilar gran cantidad de información y documentación. Gran parte de este material presenta gran interés pues se trata de información inédita. Otra buena parte corresponde a información ya conocida aunque apenas desarrollada y mucho menos relacionada y aplicada con la realidad altoaragonesa.


            Con la finalización de 2013 doy por concluida también, al menos por el momento, esta primera serie de posts dedicada a los trabajos de corrección hidrológico forestal en la ribera del Río Gállego. A partir de ahora, y hasta que decida cambiar de tercio, mi intención será hablar durante un número indeterminado de posts sobre las repoblaciones forestales en la provincia de Huesca. De esta forma pretendo recuperar aquella intención inicial surgida allá por 2006. He de advertir que la disponibilidad de material gráfico para esta nueva temática no resultará tan abundante como en entregas anteriores por lo que habrá que acostumbrarse a más texto y a menos santos en los posts futuros. 
Solano de Asún, antigua ladera de campos de cultivo convertida en la actualidad tras más de cincuenta años en un tupido y espeso pinar de repoblación. Foto: Archivo Cartagra

             En los primeros posts intentaré aportar información general que permita al seguidor de este blog contextualizar algo sobre la situación política general del momento, de cómo la política forestal acabó adaptándose a la misma y cuales fueron algunos de los motivos para que eso sucediera así. Se detallará algo sobre la creación del Patrimonio Forestal del Estado, su organización y funcionamiento, o su peso específico tanto a nivel nacional, como regional o provincial. Pretendo hablar también de muchos casos y situaciones que afectaron a pueblos concretos de la orografía altoaragonesa. De todo ese proceso poco o nada se ha investigado hasta la fecha. Sólo conozco la publicación de un autor francés, Francis Chauvelier, el cual llegó a referirse al impacto geográfico de estas repoblaciones oscenses. Del impacto social de las mismas en esta provincia poco sabemos a ciencia cierta salvo algunos prejuicios y críticas, no siempre ciertas, que han llegado hasta nuestros días.

           Bueno, estas son mis intenciones, espero que mi subconsciente no me traicione y sea capaz de cumplir con mi palabra. Confío además que esta nueva temática consiga mantener, cuando no aumentar, el número de seguidores habituales de este blog.

viernes, 10 de enero de 2014

El carácter social



            En los anteriores posts he hablado solamente de diferentes cuestiones de carácter humano derivados de los trabajos de hidrología realizados en la ribera del Río Gállego. Pero en todos esos trabajos descritos hasta ahora debe señalarse que también hubo un evidente aspecto social que no debe pasarse por alto. A su vez, dentro de este contexto pueden distinguirse hasta dos claras vertientes.

            En primer lugar hay que resaltar el indudable aspecto social de estos trabajos pues su ejecución durante el tiempo que los mismos duraron, supuso la contratación continua de un buen número de obreros locales. Durante mucho tiempo los albañiles, los peones o los canteros salieron básicamente de los pueblos del entorno donde se ejecutaron aquellos trabajos. Aquella circunstancia permitió incluso la especialización de algunos empleos. Esto sucedió hacia 1915-20 con el oficio de cantero pues un número indeterminado de vecinos de Biescas, además de especializarse en este empleo, consiguieron que su buen hacer llegara a ser reconocido incluso más allá del ámbito local. El trabajo de aquellos canteros llegó a ser muy bien valorado hasta en la vecina Francia donde también fueron contratados en más de una ocasión debido a la calidad de sus trabajos. Años más tarde y a raíz de un documental que realicé en 2007 (1) sobre las obras de hidrología efectuadas en la ribera del Río Gállego, tuve la oportunidad de hablar detenidamente con diferentes obreros. Todos ellos intervinieron directamente en esas obras y tras hablar detenidamente con ellos pude comprobar, a pesar de los años transcurridos, las difíciles condiciones en las que debieron cumplir con sus respectivos cometidos. Todos ellos eran procedentes de los pueblos de los alrededores y recurrieron a estos trabajos para conseguir complementar sus precarias economías.
De izquierda a derecha: Vicoriano Campo de Biescas fue mulero, Luis Escolano de Oliván trabajó como peón, Hilario Ainsa se encargó de llevar las listillas de los jornales de todos los obreros, Agustín Otal de Barbenuta fue cantero y Gregorio Isábal de Orós Bajo trabajó como peón. Fotos: Archivo Cartagra


            En cambio años más tarde, a partir de 1965, la situación fue bien diferente. Para esas fechas se había comenzado a construir en el término municipal de Sallent de Gállego las pistas de esquí de Formigal. Derivado de aquella situación, se inició también la construcción de los primeros hoteles para alojar a los esquiadores que habrían de llegar de fuera. Esa circunstancia supuso que todos los canteros de la comarca estuvieran empleados en estas obras. Por ese motivo, los responsables del Patrimonio Forestal del Estado (PFE) encargados de la construcción de distintas obras de hidrología en la zona, se vieron obligados a buscar canteros fuera. Así fue como acabaron trayendo canteros gallegos para poder acometer obras como un dique de corrección hidrológica que se construyó en el Río Aurín. Además, los responsables del PFE se vieron obligados a igualar los jornales que pagaban en aquellas obras pues de lo contrario los gallegos también hubieran acabado trabajando en el Valle de Tena.


            En cualquier caso y para cerrar esta vertiente social, cabe señalar que todos los jornales proporcionados tanto por la 6ª División Hidrológico Forestal, como por la Brigada de Hidrología del PFE, supusieron un complemento económico vital para aquellas economías familiares basadas principalmente en una agricultura y ganadería poco rentables que a su vez exigían mucha dedicación. Ese complemento económico se prolongaría durante unos cuantos años más, hasta principios de los años 70 del siglo XX, debido a los trabajos de repoblación forestal que también acometió en esta zona el PFE. La importancia de estos trabajos forestales fue claramente mayor que el de las obras de hidrología y los mismos serán abordados en futuras entregas.


            Pero volvamos a los trabajos de corrección hidrológico forestal realizados en la cuenca del Río Gállego para hablar de una última vertiente social derivada de los mismos. Esta mantiene puntos en común con al menos seis de los trabajos descritos en posts anteriores. Una buena parte de la justificación de aquellos trabajos vino condicionado por el peligro que corrían distintos pueblos de esta zona, pues si no se tomaban medidas urgentemente, el avance de los diferentes procesos erosivos podía implicar un serio riesgo para hasta seis pueblos diferentes. En esa situación se encontraban durante el periodo abarcado para los trabajos aquí descritos los pueblos de Biescas, Escuer Alto, Arguisal, Orós Bajo, Oliván y Berbusa.


            Para el caso de Biescas fueron las riadas y desbordamientos del Barranco Arratiecho las que pusieron en más de una ocasión en peligro ya no sólo la integridad de la huerta de Biescas, también algunas de sus construcciones más perimetrales. El ingeniero Ayerbe llegó a escribir como si no se ponía remedio cuanto antes a esa situación, en un plazo breve de tiempo también correrían riesgo las construcciones de Biescas más cercanas a este cauce. Ese riesgo era ya mucho más evidente en el caso de Escuer Alto pues alguna construcción levantada al pie de uno de los afluentes en la cabecera del Barranco Escuer ya había producido a principios del siglo XX desperfectos en varias construcciones. De hecho, este es el único caso de los seis citados en el que se llegó a materializar el traslado completo de sus habitantes hasta un pueblo de nueva construcción emplazado aguas abajo de dicho cauce. Arguisal por su parte también corrió serio peligro de ser afectado por la acción erosiva del cauce del mismo nombre. En este caso se consiguieron las partidas presupuestarias necesarias y los trabajos se acometieron rápidamente pudiendo detener a tiempo el avance de aquél proceso erosivo. La dimensión de los trabajos allí realizados en su día ha quedado a la vista recientemente tras unos sencillos trabajos de desbroce realizados sobre su cauce.
         Obreros en los trabajos de canalización del Barranco Arguisal hacia 1916.           
 Foto: Archivo Cartagra
 Trabajadores de SARGA durante el desbroce del Barranco de Arguisal realizado en diciembre de 2013. Foto: Archivo Cartagra
Otra vista del mismo cauce una vez eliminada la vegetación arbustiva que ocultaba los muros y diques construidos. Foto: Archivo Cartagra
                En los casos de Orós Bajo y Oliván el riesgo para la integridad de sendos núcleos no llegó a ser tan evidente como en los anteriores. Sin embargo, los ingenieros redactores de sendos proyectos de restauración no dudaron en señalar a lo largo de su contenido la necesidad de afrontar cuanto antes esos trabajos. La capacidad erosiva de cualquiera de estos dos cauces como consecuencia de una crecida era difícil de prever por lo que cuanto antes se contara con esos diques construidos sobre el terreno, mejor que mejor. Finalmente aquellos diques fueron levantados tal y como los proyectos contemplaron y a fecha de hoy esos cauces están totalmente corregidos y los núcleos de Orós Bajo y Oliván libres de todo riesgo.
Vista del pueblo de Oliván y a su derecha el Barranco Pasata. El dique se construyó en la parte inferior de su trazado. Fotografía: Archivo Cartagra

             Un caso bien diferente fue el caso de Berbusa pues a pesar de ser aprobado el proyecto de corrección del conocido como Barranco del Lugar, este nunca se llegó a ejecutar. Cabe recordar que el trazado del mismo partía el pueblo en dos barrios y ya se habían visto afectadas varias construcciones de este núcleo. A pesar de que en 1951 se llegó a librar el dinero contemplado en el proyecto, las obras en cuestión no se llegaron a ejecutar. Seguramente ese dinero se destinó a otros cometidos que se desconocen pues en diciembre de 1944 el PFE ya había recibido un escrito firmado por ocho vecinos de Berbusa ofreciendo a ese organismo la venta de todas las propiedades de este pueblo. Dicho pueblo fue finalmente comprado por el PFE un 29 de febrero de 1952 por un montante total de 1.350.000 Pts. Así pues, dado que aquella venta suponía la obligación de sus habitantes de abandonar este pueblo, la petición realizada por los mismos en 1948 de corregir el cauce del Barranco del Lugar, dejó de tener sentido. El transcurso del tiempo nos ha permitido comprobar como, aun a pesar de no haberse llegado a ejecutar en esa zona ninguna obra, la erosión apenas avanzó. De hecho, en la actualidad siguen en pie las construcciones que en su día llegaron a verse amenzadas por las crecidas de este cauce.   
Aspecto actual del Barranco del Lugar que dividía el núcleo de Berbusa en dos barrios. Foto: Archivo Cartagra

Aspecto que presentaba el Barranco del Lugar hacia 1950-55. Foto: Archivo Cartagra
Aspecto que presenta la misma zona en la actualidad, totalmente cubierta de vegetación crecida de forma espontánea. Foto: Archivo Cartagra

            Así pues, y para ir concluyendo, creo que tras lo dicho resulta bastante evidente el beneficio social directo de las obras relacionadas en este post. Hay que recordar además que el resto de trabajos hidrológicos no mencionados en este post también proporcionaron un innegable beneficio social indirecto que tampoco creo que sea necesario explicar en detalle aquí.


Fuentes y bibliografía:

(1): Piedras y Penas en tiempos del Patrimonio; Oliván,2007.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Un onso de cuento

            La fiestas navideñas están a punto de desbordarnos y con ellas ese espíritu propio al que casi siempre se hace referencia. Ese que nos cuenta que es la época en la que todos debemos ser y estar felices -a pesar de la que está cayendo-, mostrarnos generosos para con los demás -aunque te estén puteando-, olvidar rencillas y no sé cuantas cosas más. A pesar de que uno ya empieza a pintar canas y que los cuentos navideños hace años que los dejé atrás, por esta vez y sin que sirva de precedente, me voy a dejar imbuir por el susodicho espíritu navideño. Y lo voy a hacer de tal forma que a través del presente post me voy a atrever a contaros un cuento, sí, navideño? también. La ocasión bien merece la pena, al menos así me lo parece a mí. Será porque soy parte interesada? pues seguro que sí. Pero me da igual que para eso escribo en mi blog y no tengo -por suerte- a nadie que me censure su contenido.


Carátula del documental sobre Camille
            El cuento en cuestión está basado en el contenido de mi último trabajo audiovisual, un documental titulado Camille, el último oso autóctono del Pirineo, el cual fue presentado en noviembre de 2012. Del mismo se realizó posteriormente una versión en aragonés la cual fue presentada oficialmente en Zaragoza el pasado mes de octubre de 2013, bajo el título de Camille, o zaguer onso autotono d'os Perineus. No entraré a detallar el contenido del mismo aquí pues entiendo que su título da bastantes pistas al respecto. 


      Pues resulta que por una serie de circunstancias que acabarían siendo un tanto largas de explicar aquí, este documental fue visualizado por una niña zaragozana de nueve años llamada Izarbe. Pocas fechas después de haberlo visto, en el Colegio Cesaraugusta que es donde ella estudia, convocaron el típico concurso de cuentos navideños. Izarbe, a quien conozco desde hace ya unos cuantos años, decidió presentarse al mismo con un precioso cuento en el que mezcla ese manido espíritu navideño con una increíble sensibilidad que ya quisiéramos tener cualquiera de los demás mortales adultos. Del contenido de este cuento emana también esa impronta inocente que sólo una niña de su edad es capaz de conferir a un cuento. Me consta que Pili, su madre, la ayudó a resolver alguna duda que otra conforme Izarbe iba dando forma y contenido al mismo.


            Debo confesar que cuando Nacho, el padre de Izarbe, me envió el cuento me hizo mucha gracia semejante ocurrencia. En verdad era lo último que me esperaba. Para nada había imaginado que alguien pensara en el oso Camille como protagonista de un cuento navideño. Pero conforme leía las primeras líneas, noté como la sonrisa inicial de mi rostro iba tornándose en un gesto más serio y tenso. No me duele reconocer que al final de su lectura acabé hasta emocionándome. Y podéis estar seguros que no fue porque Izarbe decidiera por su cuenta y riesgo incluirme en este cuento como personaje. Fue algo más importante y trascendente que eso. Debió ser esa mezcla de sorpresa, de ingenuidad y sensibilidad o de no sé que más, lo que provocó en mi aquella reacción. 
Izarbe tras recoger el diploma acreditativo del premio conseguido

            Espero que a todos l@s que lo leáis os provoque una reacción similar, o cuando menos, no os deje indiferentes. Aquí va el estupendo cuento de Izarbe:

 LA   NAVIDAD   CON   CAMILLE


Camille era el último oso del Pirineo. Hasta hacía pocos años vivía con su extensa familia de 30 miembros (padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, etc). Pero todos habían ido muriendo por el frío, por el hambre y sobre todo por la persecución del hombre que se había dedicado a disparar y a colocar cepos para cazar osos. 


Eso hizo que Camille cada vez fuera más desconfiado. En cuanto olía a hombre aunque fuera a kilómetros de distancia salía despavorido.


En ese mismo Pirineo vivía, Carlos, un agente de protección de la naturaleza cuya mayor ilusión era encontrarse con el ultimo oso del Pirineo. Para eso ponía cámaras de video agarradas en los árboles y pasaba noches enteras buscando al Oso.


         El día de Navidad, Carlos antes de comer, pensó en dar una vuelta por el bosque para coger piñas para adornar la mesa. Cuando estaba a punto de volver a casa oyó un quejido lejano. Así que empezó a seguir el sonido que había escuchado, sin pensar en la hora que era (sólo faltaba una hora para que toda la familia fuera a su casa a comer).


Comenzó a subir por la Senda de Izarbe, por donde Carlos sabía que había muchos animales. Cuando ya había recorrido cinco kilómetros, vio que algo se movía entre las ramas, algo muy grande y además peludo. Así que se armó de valor y se acercó al árbol donde había visto que se movían las ramas. Cuando estaba a un paso del árbol vio a Camille, que tenía una pata sangrando agarrada en un cepo. 


Carlos tenía miedo de que al estar herido Camille le atacara, pero sorprendentemente Camille parecía que le sonreía. ¿Cómo podía ser que un oso le sonriera? ¿Estaría viendo visiones? ¿Estarían soñando? ¿Habría comido mucho turrón en Noche Buena y le habría sentado mal?.


Carlos, con mucho miedo, se acercó al él y sacó de su mochila una venda y agua oxigenada. El oso alargó la pata para que le curara. Lo que pasaba era que Carlos había estado tantas veces cerca de Camille sin saberlo, que conocía el olor de Carlos y sabía que era bueno.


Mientras tanto la familia de Carlos estaba preocupada porque no volvía, así que todos salieron a buscarlo por el monte, sus gritos llegaron hasta Carlos y Camille y el oso se asustó y salió corriendo.


Cuando la familia encontró a Carlos éste les contó lo que había pasado y todos decidieron que a partir de ese momento el día de Navidad saldrían en busca de Camille. Y Camille debió pensar lo mismo, porque desde entonces todas las Navidades se encuentran en la Senda de Izarbe, Carlos, su familia y Camille y allí comen miel (que es lo que más le gusta al oso), turrón, mazapán y dátiles. Y si vais por esa Senda el día de Navidad encontraréis una celebración Navideña muy original, donde el hombre y el oso por fin son amigos.


                                                                                Izarbe López Villellas


            Y qué me decís de la conclusión?... un lugar donde el hombre y el oso por fin sean amigos¡¡¡¡ Ójala el espíritu navideño se vendiera en cápsulas y se lo pudiéramos recetar a más de un talibán perinenco de esos que ni tan siquiera están dispuestos a hablar y reconocer lo que siempre ha venido sucediendo en el Pirineo: la convivencia "normal" entre hombres y osos. Me temo que si eso llegara a hacerse realidad dicho espíritu sería de todo menos navideño pues perdería su esencia como tal así como su capacidad de transformar a las personas.



PD:  Por cierto, Feliz Navidad y un venturoso 2014 a quienes osáis leer este blog. 
        Un abrazo de onso para tod@s.