sábado, 25 de abril de 2015

Panticosa



               En este viaje la memoria fotográfica nos lleva, por primera vez, a la población de Panticosa. Junto con Sallent de Gállego, son los dos principales núcleos de la Bal de Tena. Tanto por sí solos como por separado, acaparan argumentos más que suficientes para realizar una visita a cualquiera de los dos núcleos sea cual sea la época del año en la que nos encontremos. Panticosa posee una personalidad propia que podremos comprobar nada más adentrarnos por sus calles y plazas. Y la foto de hoy se centra precisamente en una de sus plazas. Se trata de la Plaza Zuloaga aunque la mayoría de los vecinos la siguen conociendo como la Plaza Perorán. Este nombre lo toma de una de las casas cuya fachada principal da precisamente a esta plaza.
Plaza Perorán de Panticosa hacia 1910-20. Foto: Ediciones Arribas

              La fotografía más antigua de las que incluyo en el presente post, muestra el mismo escenario que las demás aunque esta lo hace con un encuadre más cerrado y algo más próximo a la fuente. Tras una primera visualización de la misma, rápidamente nos llama la atención que todas las personas que aparecen en esta instantánea estás pendientes del fotógrafo. Seguramente que por esa época, calculo que la foto está tomada entre 1910-20, no debían ser muy abundantes en Panticosa aun a pesar de que históricamente este pueblo siempre contó con muchísimos visitantes forasteros. La mayoría de ellos iban seguramente camino del proximo Balneario de Panticosa a tomar las aguas sulfurosas de renombre internacional que se remonta nada menos que a finales del siglo XIX. Llama también la atención el número de niños presentes en la plaza, repartidos junto a las fachadas de Casa Perorán y Casa Pedromiguel. La siguiente casa que se levanta en la misma alineación es Casa Fanlo en cuya entrada aparece una persona. Merece destacar también el macho que aparece junto a su amo al lado de la fuente. Hasta el macho parece más interesado en la figura del fotógrafo que en abrevarse. O igual es que ya había saciado su sed... Esta fuente se apoya sobre la fachada oeste de una borda propiedad de Casa Miñón.
Aspecto del mismo rincón de Panticosa a principios de los años 70 del siglo XX. Foto: Ed. Sicilia

              En la siguiente instantánea ya vemos un Panticosa en color pues ya estamos a principios de 1970. El encuadre abarca un ángulo ás abierto lo cual permite hacernos una mejor idea de este rincón en su conjunto. Las fachadas de las dos casas ya han sufrido modificaciones, sobre todo la de Casa Pedromiguel que ha sido recrecida en al menos una altura.A esta casa también se la conocío posteriormente como Casa Celestino. En su planta baja, tal cual anuncia la rotulación pintada en su fachada, se ubicaba el Bar Sabocos, abierto para cubrir la demanda de un turismo que ya por esas fechas iría seguramente en aumento. Si no se había puesto en funcionamiento para esas fechas la estación de esquí de Panticosa bien poco le faltaría. A su vez, esta toma nos muestra una nueva casa. Se trata de Casa Cosme de cuya fachada sobresale el volumen de una galería cerrada. A falta de tantas personas como en la anterior, esta nos muestra varias hileras de coloridas banderolas colgadas que delatan muy posiblemente la celebración de las fiestas patronales de Panticosa. Estas se llevan a cabo para la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto.
 La Plaza Perorán y su entorno con alguno de sus nombres propios. Foto: Archivo Cartagra

              En la toma actual seguimos observando nuevas diferencias. Quizás la más evidente sea la alteración en la volumetría de Casa Perorán. Su fachada ha ganado una altura habitable y en su tejado aparecen dos ventanas en forma de lucanas. Además, el Bar Sabocos ha sido sustituido por una entidad financiera. La antigua cuadra de Casa Perorán en la actualidad ha sido convertida en vivienda habitual habiendo sufrido la pertienente remodelación que incluyó el levantamiento de una nueva altura. Los contenedores soterrados del primer plano se constituyen en un elemento evidente de la continua evolución de este núcleo pirenaico. Otros que también han evolucionado de forma clara son los vehículos pues el Renault 4 y otros modelos coetáneos han sido sustituidos por el Seat Ibiza. La irrupción de vechículos en la actualidad ha obligado también a cerrar el acceso de vehículos a la Plaza Perorán por medio de jardineras volantes. La Punta de Piniecho ha sido testigo mudo desde las alturas de la evolución ya no sólo del rincón que ahora nos ocupa, si no también de todo el pueblo de Panticosa.
Aspecto de este rincón de Panticosa en la actualidad. Foto: Archivo Cartagra


viernes, 10 de abril de 2015

El Proceso de compra-venta de los montes de Huesca (1)



      Una vez publicadas en el BOE las disposiciones mentadas en las anteriores entradas ya puede decirse que la suerte estaba echada para un buen número de pueblos del Prepirineo oscense. Pero aún habrían de aparecer nuevas publicaciones en este diario oficial que servirían para dejar bien atados los planes forestales de aquél gobierno autoritario. En previsión del posible rechazo a aquellos planes por parte de un número de vecinos que entonces no se conocía muy bien, se decidió declarar el interés público de los trabajos de repoblación así como la necesidad y urgencia de su ocupación. A lo largo de los años de máximo apogeo del PFE en nuestra provincia se publicaron un buen número de ellos. A continuación se relacionan algunos de ellos (1):
      - Decreto 11- Enero-1952: Afectó a montes de las Sierras de Alcubierre y Lanaja.
      - Decreto 5-Septiembre-1952: afectó a montes de la comarca del Río Guarga.

      - Decreto 6-Noviembre-1953: afectó a montes de la finca "Solanilla" en Gésera.

      - Decreto 8-Julio1955: Afectó a la "Pardina Isábal" en término municipal de  Barbenuta

      - Decreto 21-Julio-1955: Montes en la zona de Güé, en el término de Larrés.

      - Decreto 13-Mayo-1955: afectó a montes dentro de los términos de Bescós de la
        Garcipollera, Acín y Castiello de Jaca.

      - Decreto 22-Septiembre-1955: Afectó a montes del término municipal de Latre.

      - Decreto 18-Noviembre-1955: Afectó a montes en los términos de Guasa, Espuéndolas y
        Cartirana.

      - Decreto 25-Noviembre-1955: Afectó a montes de Tierra de Biescas incluídos dentro de
        los términos municipales de Escuer, Senegüé y Oliván.

      - Decreto 9 de diciembre de 1955: Afectó a montes situados en los términos de Boráu y
        Castiello de Jaca.

      - Decreto 22-Enero-1956: Afectó a los montes "Castillo de Orús", "San Juan Bajo" y "La
        Galocha", en el término de Cuarte, Huesca y Almudévar.

      - Decreto 14-Mayo-1956: Afectó a montes en los términos de Guasillo, Caniás y Araguás
        del Solano.

      - Decreto 8-Febrero-1957: Afectó a los montes ubicados en los términos municipales de
        Javierrelatre, Latre y Latrás de Orna de Gállego.

      - Decreto 21-Marzo-1958: afectó a montes en los términos de Ayerbe, Sarsamarcuello y
        Riglos.

      - Decreto 11-Abril-1958: Afectó a montes del término de Aquilué.

      - Decreto 5-Septiembre-1958: Afectó a montes en los términos de Mediano, Coscojuela de
        Sobrarbe, Castejón de Sobrarbe, Sta. María de Buil, Arcusa, Ainsa y Guaso.
Encabezado de uno de los numerosos decretos publicados en el BOE por el régimen franquista. 
Foto: Archivo Cartaga

      A partir de ese momento bien podría decirse que todo cuando sucediera en los mismos podría enmarcarse perfectamente dentro de una crónica de muerte ya anunciada. Sin embargo, me da la sensación que la gran mayoría de los vecinos afectados no fueron conscientes de la gravedad de aquella situación y sólo el paso del tiempo y los acontecimientos se encargarían de mostrarles aquella realidad. Lo cierto es que de esta situación tampoco he podido recabar ni testimonios directos ni escritos que ayuden a interpretar en detalle cómo se recibieron aquellas noticias, cómo se interpretaron o cómo las encajaron. Pero llegaría un día en el que lo que hasta entonces habían sido rumores comenzaría a hacerse realidad. Seguramente serían noticias llegadas desde un ayuntamiento o la visita a la zona de algún ingeniero de montes con las novedades en cuestión. Había llegado el momento que seguramente una gran mayoría no debía querer que llegara. Pero también hay que señalar aquí, que también fueron numerosos vecinos los que veían con buenos ojos la posibilidad de dejar el pueblo para ir a vivir a otro lado. 

      No resulta difícil ponerse en lugar de cualquiera de los cabeza de familia de aquellas casas en aquél momento tan crucial. Por su cabeza debieron pasar mil y un recuerdos que se remontarían varias generaciones atrás, recuerdos que les fueron transmitidos por sus padres y por su abuelos. La trayectoria seguida desde hacía décadas hasta llegar a ese momento prácticamente había sido idéntica para todas las familias de los pueblos afectados: trabajo duro y sacrificado en un contexto de autosuficiencia, pelea constante para sacar la familia adelante, escasez cuando no falta de dinero, obtención del máximo provecho de los campos de cultivo y de las reses, etc. A partir del punto de inflexión que supuso la aprobación de aquellas disposiciones, las perspectivas y los planteamientos resultaron ser variados. Los planes de futuro para aquellos amos comenzaron a tomar derroteros que acabaron resultando prácticamente opuestos si bien los mismos quedarían reducidos básicamente a dos clases.

      Por un lado estarían aquellos que veían con buenos ojos la opción de vender sus propiedades al PFE. Para todos ellos la primera duda a aclarar era la cuestión económica. Es decir, necesitaban saber cuánto dinero iban a percibir por la venta de sus fincas tanto de cultivo como de monte. Deseaban que la cantidad que pudieran obtener habría de ser suficiente como para poder emprender una nueva vida en otro lado. En el objetivo inmediato de muchos de los que se posicionaron a favor de vender yacía la posibilidad de irse a vivir a alguno de los incipientes núcleos industriales que habían aparecido en la provincia oscense desde principios del siglo XX como eran Sabiñánigo o Monzón. Otros tampoco tuvieron ningún reparo en fijar su objetivo en ciudades más alejadas como Huesca, Lérida, Zaragoza o incluso Barcelona. Alguno de aquellos amos tenía la referencia cercana de algún soltero o tión que ya había abandonado la unidad familiar hacía un tiempo quien se había instalado en alguna de esas ciudades. Por este motivo veían muy atractiva la oportunidad de dejarlo todo atrás, cambiar por completo el esquema y pasar a ganarse la vida cobrando un jornal fijo cada mes. Un jornal que obtendrían a cambio de una jornada de trabajo que tenía hora de inicio y de finalización y no jornadas interminables de sol a sol que era lo único que ellos conocían hasta entonces (2).   

      Con el dinero obtenido por la venta de sus terrenos podrían adquirir en propiedad o bien en alquiler -de patrona- una casa que seguramente reuniría unas condiciones de habitabilidad muy superiores a las de sus casas del pueblo. Pero además de esa capitalización a costa de su patrimonio, también tendrían garantizado un acceso rápido al médico en caso de enfermedad y dejarían atrás aquellas largas y penosas esperas hasta que el médico llegaba a lomos de un burro tras varias horas de camino. Y no menos importante para aquellos cabezas de familia sería la cuestión de la educación de sus hijos pues podrían garantizarles su asistencia al colegio y completar cada curso escolar sin interrupciones. Hasta entonces la escolarización habría sido seguramente muy precaria. O bien tenían que desplazarse los niños caminando hasta la escuela del pueblo vecino, o bien durante varios meses del curso no habría escuela por falta de maestra debido a causas varias. En otros muchos casos, aun habiendo maestra, los hijos de aquellos amos debían ayudar en las tareas de casa las cuales solían ser prioritarias frente a la asistencia a la escuela.

      En el otro lado de la balanza estarían todos aquellos que no querían abandonar el pueblo y defendían a ultranza continuar viviendo del mismo modo que lo habían realizado las últimas generaciones de sus casas. Era lo que siempre habían venido haciendo, y al mismo tiempo, lo único que sabían hacer por lo que ellos querían seguir ganándose la vida gracias a la agricultura y a la ganadería. No veían con buenos ojos la posibilidad de abandonar el pueblo y vivir en un nuevo sitio ganando un jornal en la industria, en la construcción o cualquier otro sector. No concebían de ningún modo la idea de cerrar definitivamente la casa que les había visto nacer y crecer pues era donde querían seguir criando a sus hijos. Deseaban seguir haciéndose cargo de unas casas que tanto esfuerzo les había costado mantener e incluso ampliar conforme lo habían requerido las necesidades. Seguramente que los amos de esas casas también estarían condicionados en buena medida por la opinión de sus padres quienes posiblemente, debido a su edad, tampoco debían ser partidarios a sus años de abandonar del pueblo y marchar vete tú a saber dónde.





Fuentes y Bibliografía:

 (1): Fondo Documental del Monte; Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, Madrid.

(2): Pinos y Penas en tiempos del Patrimonio; Carlos Tarazona Grasa, 2006.




domingo, 15 de marzo de 2015

Con la ley por el mango (II)




                Llegados a este punto ya prácticamente sólo quedaba hacer una cosa que no era otra que comenzar a poner en práctica el entramado legal diseñado y aprobado entre el régimen franquista y los responsables del PFE. Todo ese compendio legal apareció publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y de esta forma se cumplía, al menos en la teoría, con la obligación por parte de los gobernantes del momento de dar la obligada difusión a esa nueva legislación. En la práctica y como es fácil imaginar, en una sociedad rural mal comunicada tanto a nivel de carreteras y pistas como de prensa y radio, las noticias aún tardarían en llegar a los valles y pueblos afectados del Prepirineo.   
El Boletín Oficial del Estado publicó toda la legislacion que tuvo que ver con la política forestal que se aplicaba en la España del régimen franquista.
              Entre las disposiciones aprobadas con motivo del desarrollo de la Ley sobre Repoblación Forestal y Ordenamiento de los Cultivos Agrícolas integrados en los terrenos comprendidos dentro de las cuencas alimentadoras de los embalses de regulación (LRFOCA) cabe destacar todos los decretos que permitieron la aprobación de los Perímetros de Repoblación Obligatoria (PRO) (1):


               - Decreto 7 de abril de 1952: Cuencas de los Pantanos de El Grado y Mediano

               - Decreto 5 de septiembre de 1952 (BOE 28-Sep-1952): Cuenca de La Guarguera

               - Decreto 26 de octubre de 1953 (BOE 23-Dic-1953): Alavés

               - Decreto 6 de noviembre de 1953 (BOE 23-Nov-1953): Solanilla

               - O. M. 17 de marzo de 1955: Perímetro del Torrente Cajico (Castiello de Jaca)

               - Decreto 13 de mayo de 1955 (BOE 27-May-1955): Valle de La Garcipollera

               - Decreto 8 de junio de 1955 (BOE 10-Ago-1955): Pardina de Isábal

               - Decreto 21 de julio de 1955 (BOE 10-Ago-1955): Pardina de Güé

               - Decreto 22 de septiembre de 1955 (BOE 16-Oct-1955): Artaso

               - Decreto 13 de octubre de 1955: Val Ancha

               - Decreto 21 de octubre de 1955 (BOE 30-Oct-1955): Cuenca del N.-Ribagorzana

               - Decreto 18 de noviembre de 1955 (BOE 6-Dic-1955): Solana de la Val Ancha

               - Decreto 25 de noviembre de 1955 (BOE 10-Dic-1955): Tierra de Biescas

               - Decreto 9 de diciembre de 1955 (BOE 1-Dic-1956): Boráu

               - Decreto 27 de enero de 1956: Castillo de Orús, San Juan Bajo y La Galocha

               - Decreto 14 de mayo de 1956 (BOE 12-Jun-1956): Comarca Noroccidental Jaca

               - Decreto 8 de Febrero de 1957 (BOE 27-Feb-1957): Javierrelatre, Latre y Latrás

               - Decreto 21 de marzo de 1958 (BOE 2-Abr-1958): Ayerbe

               - Decreto 11 de abril de 1958 (BOE 22-Abr-1958): Cuenca del Río Matriz

               - Decreto 5 de septiembre de 1958 (BOE 1-Oct-1958): Solana de Burgasé

               - Decreto 5 de septiembre de 1958 (BOE 1-Oct-1958): Cuenca Mediano-El Grado

               - Decreto 6 de julio de 1961 (BOE 20-Jul-1961): Cuenca Pantano de Jánovas

               - Decreto 2 de julio de 1964 (BOE 30-Jul-1964): Cuenca Pantano Santa Ana

               - Decreto 1426/1965 de 20 de mayo (BOE 31-May-1965): aprobando el proyecto
                 de restauración hidrológico-forestal de la cuenca del Río Isábena.

               - No he podido localizar el Decreto que afectó a la Cuenca del Pantano La Peña
 
              Conforme fueran aprobados estos decretos y aparecieran publicados en el BOE comenzarían a correr las noticias como la pólvora. Seguramente serían los secretarios de los ayuntamientos afectados los que primero se enterarían. Estos pondrían sobre aviso a sus respectivos alcaldes y a partir de allí el boca a boca haría el resto. Inicialmente habría multitud de dudas y más de una interpretación equivocada al respecto que obligarían a enviar cartas manuscritas pidiendo aclaraciones a más de un responsable municipal. Otros ayuntamientos más pudientes ya lo harían a través de cartas mecanografiadas y en el mejor de los casos alguno hasta echaría mano del teléfono. Seguramente que en todos los casos las preguntas se formularían directamente a algún ingeniero de montes de la Brigada Aragón del PFE destinado en las oficinas de Huesca o las de Zaragoza. El objetivo de las mismas no sería otro que clarificar en qué medida les afectaba la inclusión de esos terrenos en alguno de los decretos antes listados. Las dudas iniciales poco a poco se irían resolviendo gracias a las respuestas escritas u orales las cuales aportarían gran parte de la información solicitada. Con esta nueva y concreta información se alimentaría nuevamente más de un rumor y versión de todo cuanto se les venía encima a muchos pueblos altoaragoneses. Hasta he podido constatar que en más de un caso se hizo necesaria la convocatoria de reuniones municipales en las que tanto el alcalde como el secretario tuvieron que informar a los vecinos del municipio de aquellas importantes novedades (2).

Parte del complejo organigrama del Patrimonio Forestal del Estado

            Seguramente sería en esas reuniones donde se constataron ya los primeros planteamientos claros respecto a aquella nueva realidad. Y con ellos aparecieron también las primeras diferencias de criterios entre los que veían con buenos ojos los planes del PFE y aquellos otros que no estaban dispuestos a vender sus propiedades bajo ningún pretexto. En medio de este contexto muchas sendas y caminos de nuestro Prepirineo comenzarían a ser testigos del trasiego de hombres a pie o a lomos de caballerías motivados por esa situación nueva. Unos irían al pueblo de al lado también afectado por los planes forestales a alguna de las reuniones informativas; otros camino de los campos donde tenían el tajo hablarían en voz alta cambiando sus impresiones al respecto; otros caminarían en soledad con una rara sensación fruto de pensamientos encontrados; no faltarían tampoco quienes tomarían el repecho final zigzagueante hacia el pueblo disgustado por aquellas malas noticias para él.
              Lo cierto es que los planes ya definitivos del PFE para todos los pueblos afectados dieron lugar a situaciones y circunstancias que variaron en función tanto de la interpretación inicial de los vecinos de cada pueblo, de sus intereses personales, como de la realidad social existente en cada uno de ellos. La combinación de estos diferentes factores permitió la aparición de alianzas entre vecinos de un mismo pueblo a pesar de que hasta ese momento pudieran defender intereses enfrentados. Las posiciones derivadas de aquella nueva situación se limitaron básicamente a dos. Por un lado quienes estaban dispuestos a vender al PFE y por el otro aquellos que preferían seguir viviendo en su pueblo del mismo modo que lo habían venido haciendo hasta ese momento. Los diferentes posicionamientos que surgieron ya formaron parte de una crónica sobre la desaparición de infinidad de pueblos. A estas alturas, aunque practicamente casi nadie era consciente de ello, ya se habían escrito las primeras páginas de la misma.



Fuentes y Bibliografía



- (1) Fondo Documental del Monte; Ministerio de Agricultura.

- (2) Archivo Servicio Provincial de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno   de Aragón en Huesca